Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

Itinerario cuaresmal 2013 – Dios te exige – Día 24


Dia 24TEXTO DEL DÍA. El Señor nos promete, si ayunamos: “Brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá. Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: “Aquí estoy.” Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias, si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, tus sombras se convertirán en luz de mediodía. Yo te guiaré continuamente, te daré comida abundante en el desierto, daré fuerza a tu cuerpo y serás como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta el agua” (Isaías 58,8-11).

REFLEXIÓN DEL DÍA. Muchas veces nos hemos preguntado: ¿y qué ganará Dios de los mandatos que nos da?… ¿qué provecho saca Dios de los designos para nosotros? Y cada vez nos vamos convenciendo más, que los mandatos del Señor nos terminan beneficiando a nosotros mismos.

Por muchos años, puede que nos hayamos preguntado: ¿En qué nos beneficia ayunar? ¿Qué sentido tiene privarse de las cosas que nos gustan? ¿Por qué pensar en otros y no en mí mismo, si al fin al cabo, mi bienestar es lo más importante?

Creo que éste texto extraordinario, nos ofrece unas grandes respuestas. Unas promesas, impensables, que se derivan del ayuno y la abstinencia que el Señor hoy nos pide, a través de nuestra Iglesia.

En el texto se mencionan varias promesas:

  • Brillar como luz en el amanecer: Cuando recordamos lo que significa ser “Sal y Luz”, nos damos cuenta que el ayuno, vuelve el carácter más fuerte, para que nuestra luz y nuestro testimonio, brillen con más fuerza.
  • Curación FÍSICA: se habla de heridas que sanan pronto (parece que no son sólo las heridas físicas, pues el texto no lo especifica así) y de una vigorización del cuerpo (“daré fuerza a tu cuerpo y serás como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta agua”). Todos sabemos que los excesos perjudican la salud… pues bien: el ayuno nos equipa de una férrea voluntad, para evitar los excesos que pueden “enfermarnos”. Es la vacuna de Dios, para todo tipo de enfermedades derivadas de nuestros abusos, pues quien aprende a dominarse a sí mismo, fortaleciendo su voluntad por el Poder del Señor, es capaz de abandonar hábitos tan perjudiciales como el licor, el cigarrillo….
  • Respaldo de Dios (“mi gloria te seguirá”; “si me llamas, yo te responderé”; “te guiaré continuamente”)
  • No nos faltará lo necesario: “te daré comida abundante en el desierto”

TAREA DEL DÍA. Te proponemos dedicar el ayuno de este día por todos los que sufren y padecen.

OREMOS JUNTOS. Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones, para que sepamos refrenar nuestros excesos mundanos y seguir fielmente las inspiraciones que nos vienen de ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

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