Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

Miércoles de Ceniza – cuaresma 2014


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Miércoles de ceniza

Hay que vivir el momento de salvación y de manifestación de Dios, esto renueva nuestra vida y nuestro amor por Dios. Es una reorientación de nuestra vida cristiana, un camino al Padre, pero sobre todo un tiempo de salvación. Joel identifica este camino: Dios es tierno, amoroso, su amor es eterno, su fidelidad es grande. El amor de Dios es eterno y que este camino de cuaresma sea de eternidad al Padre. Es una certeza y la plenitud. Porque Dios nos ama. Punto. Le damos gloria a Dios por ello.

Vamos al Evangelio de Mateo.

La cuaresma está marcada por tres pilares de nuestra fe. 1. La limosna 2.
La oración. 3. El ayuno.

La primera acción nos lleva a como nos relacionamos con los demás, la segunda a la relación con papá Dios y el ayuno nos hace reflexionar en la relación con las cosas. Relación con Dios, con los otros y con las cosas. Cada una de estas acciones puede hacerse de dos maneras. Una desde nuestra autocomplacencia, auto placer. Colocándonos a nosotros como centro para que nos miren, vivimos o morimos porque el otro me mire. Si no soy el centro no soy nada. Toda una vida para que otro nos mire y nos valore. Se derrama vida para que otro ponga sus ojos en uno. La vida se juega en eso. Nos hacemos esclavos de la mirada del otro, la idolatría de la mirada del otro y yo sacrifico mi vida y hago lo que sea porque alguien se fije en mí. Es una locura. Mi identidad depende de que el otro se fije, queremos ser centro de atención. La más grande sanación es cuando uno reconoce, por la acción del Espíritu Santo que Dios me ama tal cual soy. Dice Jesús que uno puede vivir estas tres acciones de esta manera no llevan a nada, son como un espectáculo grotesco, no es melodrama y casting de telenovela mexicana. Hay otra manera de verlas, que estas prácticas sean toda una revelación de Dios como papá. Cuando doy limosna me comprometo con un pobre, con su dignidad, reconozco sus derechos estoy revelando a Dios. El otro no debe ser un rival ni una competencia, alguien de quien saco y provecho, no, tengo un compromiso con él, con su dignidad. La oración no es mendigarle a Dios como si fuera un padre al que hay que reclamarle su cuota alimenticia, ya El sabe y está actuando. Hay que decirle: ¡Papá Dios! eso basta, la oración es para tener intimidad con el Padre para llenarnos de Dios y eso se llama eternidad. Jesús nos lleva a llenarnos del Padre, ese es el sentido de la oración. El ayuno. La relación con las cosas; cuando ayuno hay que decir: Papá Dios tú eres el absoluto, contigo lo tengo todo, contigo no necesito nada más. Solo te tengo a ti. Todas estas prácticas nos revelan el amor. El camino de conversión es iniciar un proceso profundo y serio para entrar en una comunión con el Padre y esto solo es posible en la acción del Espíritu Santo de Jesús en nuestra vida.

Bendiciones.

Notas tomadas del programa “La Buena Noticia del día” realizado por el Teólogo Fabio Espinosa. Emitido diariamente por Minuto de Dios Radio, Medellín. www.minutodediosmed.org

Lecturas del día

Libro de Joel 2,12-18.

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas. ¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! ¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial! Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: “¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”. El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

Salmo 51(50),3-4.5-6a.12-13.14.17.

Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
Que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado.

Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
contra ti, contra ti sólo pequé.

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.

Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.

Carta II de San Pablo a los Corintios 5,20-21.6,1-2.

Hermanos:
Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él. Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser
vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre
que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

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