Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia – marzo 31 2014 – Cree y ponte en camino


Creer sin ver

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en el programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am por los 1230AM, Emisora Minuto de Dios Medellín, notas compiladas por Gloria Vásquez del Ministerio de Misiones.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

Creer sin haber visto

Iniciamos la cuarta semana de cuaresma. Estábamos en un camino de conversión, con la limosna, la oración y el ayuno. Ahora se da un giro a las lecturas que nos van a llevar a un camino de Pascua.

El texto del Evangelio de San Juan nos presenta a un hombre poderoso, un funcionario de Roma, persona con don de mando, pero con un choque personal: Su hijo se encuentra al borde de la muerte y baja a buscar a Jesús. Su realidad sobrepasa su poderío, nosotros somos débiles ante la vida, y este hombre va al encuentro con el que da la palabra de vida, el encuentro con Jesús. Ante la realidad de nuestras propias limitaciones, su palabra produce vida. Cuando ya nada nos queda, tenemos a Jesús y puede ser el momento de su glorificación

  • Jesús ve que todos vamos buscando signos y prodigios, pero él nos propone como fruto creer en la palabra. Este hombre se presenta y le cree a su palabra, luego se verá su gloria
  • Jesús le dice:” ve ponte en camino, créele a mi palabra”; el no vio el milagro, simplemente creyó. Tendrás que creer sin ver.

En la comunidad hemos emprendido el proyecto de extender la tienda. Es un acto de fe, es lanzarnos movidos por la fe, creyendo a la palabra del Señor, que nuestro proyecto es “pan comido”. La fe tiene como consecuencia los milagros, hay que creer.

  1. Ir al encuentro con Jesús.
  2. Creerle a su palabra, sin ver.
  3. Ponerse en camino.

En la lectura de Isaías el Señor nos dice que “yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva”, yo voy a borrar todos los recuerdos del pasado, pero necesitas ponerte en camino. Yo voy a trasformar este pueblo si cumplen las tres cosas: ir al encuentro con Jesús, creerle a su palabra y ponerse en camino; para vivir de bendición en bendición, sin luto, sin llanto, sin vidas malogradas sobre todo de niños y de jóvenes que es el luto que cargamos; así llevarás a cabo tus proyectos y tus logros, pero te tienes que poner en camino, que es adherirse a Dios mismo.

Bendiciones

LECTURAS DEL DÍA

Libro de Isaías 65,17-21.

Así habla el Señor: Sí, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria, sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. Ya no habrá allí niños que vivan pocos días ni ancianos que no completen sus años, porque el más joven morirá a los cien años y al que no llegue a esa edad se lo tendrá por maldito. Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos:

Salmo 30(29),2.4.5-6.11-12a.13b.

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
Tú, Señor, me levantaste del Abismo
y me hiciste revivir,
cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.

Canten al Señor, sus fieles;
den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante,
y su bondad, toda la vida:
si por la noche se derraman lágrimas,
por la mañana renace la alegría.

«Escucha, Señor, ten piedad de mí;
ven a ayudarme, Señor.»
Tú convertiste mi lamento en júbilo,

¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!

Evangelio según San Juan 4,43-54.

Jesús partió hacia Galilea. El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: “Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”. El funcionario le respondió: “Señor, baja antes que mi hijo se muera”. “Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. “Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre”, le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces creyó él y toda su familia. Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

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