Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia – abril 11 2014 – Quebrantar el corazón


Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am por los 1230AM, Emisora Minuto de Dios Medellín, notas compiladas por Gloria Vásquez del Ministerio de Misiones.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

Quebrantar el corazón

Día de contemplación de la acción salvadora de la muerte del Señor por nosotros. Se hace el viacrucis en muchas iglesias como reflexión del misterio de la muerte de Jesús. Miren a Jesús crucificado un hombre abandonado por Dios completamente solo.

En la lectura del Evangelio se muestran los conflictos de Jesús; es tanto que tiene que huir. Jeremías vivió algo similar, murió solo e incomprendido. Parece que todo terminará en fracaso.

Todo esto se desvela con la resurrección. La prueba es que los discípulos después de experimentar al Dios vivo y resucitado toman el puesto del resucitado, es un completo triunfo, un acierto; viviendo lo mismo que Jesús vivió. Es el misterio que nos preparamos para celebrar.

Jeremías resume su ministerio como profeta: Este pueblo tiene tan endurecido el corazón que su pecado lo grabaron en el corazón con una punta de diamante. Esta dureza la vivió Jesús en este conflicto que llega a su punto más álgido. Jesús fue rechazado, el proyecto del Reino del Padre fue rechazado. Los judíos justificaron de todas las formas posibles este rechazo. Hay muchas maneras de justificar la no vivencia el Reino del Padre, por ejemplo, los bienes son de todos, en la misma condición de bienestar y las realidades sociales son otras.

Yo soy en Jesucristo su hijo amado.

Debo velar porque los otros estén bien, deberé entregar la vida como Jesús. Eso no lo hacemos; eso es rechazar a Jesús.

Que estemos dispuestos a quebrantar el corazón endurecido. Que el Señor haga Pascua en nosotros, que seamos constructores del Reino del Padre.

No resistas más tu corazón, no justifiques tu mediocridad, no rechaces la palabra, acepta ser hijo amado del Padre, acepta su Espíritu.

El Reino del Padre no es una realidad en nosotros por la dureza del nuestro corazón por nuestro estilo de vida de angustia, de pobreza, de miedo, de zozobra en el que vivimos.

No lo rechacemos, adhirámonos a su proyecto.

Un viernes como hoy es para quebrantar el corazón, para atender a la súplica de Jesús: crean que Yo estoy en el Padre, Yo estoy en El, crean por mis obras, y tendrán vida en abundancia, crean que yo les puedo dar la paz, la vida feliz, el crecimiento que se sueñan porque yo soy su Señor y Salvador. ¡Crean!

Si señor yo quiero creer en ti, aumenta mi fe, creo que me sacas de las limitaciones y de la cárcel que he construido. Que esculpas con tu Espíritu Santo un nuevo corazón en mí.

Bendiciones

LECTURAS DEL DÍA

Libro de Jeremías 20,10-13.

Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Salmo 18(17),2-7.

Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.

Eres mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.

Las olas de la Muerte me envolvieron,
me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo,
las redes de la Muerte llegaron hasta mí.

Pero en mi angustia invoqué al Señor,
grité a mi Dios pidiendo auxilio,
y él escuchó mi voz desde su Templo,
mi grito llegó hasta sus oídos.

Evangelio según Juan 10,31-42.

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”. Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”. Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: ‘Tú blasfemas’, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. Y en ese lugar muchos creyeron en él.

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