Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – octubre 29 2014


LA BUENA NOTICIA DEL DÍA
(miércoles 29 de octubre de 2014)
Semana XXX del tiempo ordinario.

Efesios 6, 1-9

El texto que leemos hoy es continuación del capítulo 5, 21-30, que ayer no leímos debido a que estábamos celebrando una fiesta la de los apóstoles Simón y Judas.

Pero te invito a que retrocedamos un poco. Desde Efesios 5, 21-30, el autor de esta espectacular carta, que para muchos es la obra magna de la vida sacramental de la Iglesia, montó la vida matrimonial sobre la doctrina de la Iglesia como cuerpo del Señor, es decir que el cuerpo del Señor como comunidad cristiana quedó aterrizada en la vida familiar. Es decir, el autor dice que La iglesia como cuerpo del Señor se realiza particularmente en la familia. Por lo tanto el origen de la Iglesia es la familia.  Toda la reflexión que surge sobre la familia y las relaciones entre los miembros de la familia ya sea esposo, esposa, papá, mamá, hijos y esclavos (porque en ese tiempo las familias contaban con esclavos), toda esa reflexión, es el desarrollo de esta afirmación que hace el autor de la carta a los Efesios: “sean  sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo” (Efesios 5,21).

La expresión sumiso en la Biblia tiene un sentido completamente diferente al sentido que tiene en nuestra cultura; qué significa ser sumiso hoy, que una persona venga, se me pare encima, me pisotee y yo me dejo. Pero aquí la palabra “sumiso” tiene un significado teológico y solo puede recibirse en este sentido teológico. A ver, lo que Jesús nos enseñó fue esto: Que Dios, el Padre, por pura misericordia suya decidió habitar en mí (si yo lo dejo, claro) y me dio su Divinidad, Él hizo pues comunión conmigo, entonces yo qué debo hacer, pues darle de eso divino que Dios me dio, que yo tengo, al otro y así como Dios hizo comunión conmigo yo comulgo con el otro. Entonces aquí que es ser sumiso, ser sumiso es abrirme, disponerme a la divinidad que hay de Dios en el otro.  Eso es todo. Así se realiza la acción salvífica de Jesucristo en nosotros. Ahora, ¿qué es lo más Divino de Dios?, el amor Ágape, el amor-misericordia, el amor revelado en Jesucristo, el amor que es servicio al otro, el amor que es entrega total y sin medida por el otro. Por lo tanto una familia sacramento, es una familia donde los miembros son sumisos unos a otros en ese amor, o sean comunican y reciben mutuamente el amor de Cristo: eso salva. Ser sumiso es estar abierto a la oferta salvífica que me da él otro miembro de mi familia. ¡Cómo les parece!.

En el temor de cristo significa, en la seguridad que uno tiene en el poder salvador de Jesucristo que me amó y se entregó por mí. Eso hago yo con los de mi familia, lo amo y me entrego por ellos. Mejor dicho vayan a un curso de sacramentos a la escuela laical Didaje y profundicen en la maravilla que es esto.

San Lucas 13,22-30

El capítulo 11 Nos habló de la más grande certeza, tenemos un Padre, somos los hijos amados del Padre en Jesucristo. El capítulo 12 nos habló de nuestra relación con las cosas, como un don del Padre para todos. Pero este capítulo 13 nos habla sobre nuestra realidad de salvados, de cómo vivir como salvados.  Reflexionemos la Palabra que se nos dirigió.

“atravesaba ciudades y pueblos”

Se trata de contemplar a Jesús en su afán de llevar a todos la salvación de Dios, por eso iba de pueblo en pueblo, recorriendo  todos los recovecos, tratando de que nadie se prive de vivir la salvación de Dios.

“¿Son pocos los que se salvan?”

La salvación es el gran problema de todos los hombres. Todas las religiones y culturas proponen un intento de solución cualquiera que sea: una ascesis, una iluminación, un escape, un estilo de vida.

Pero la pregunta está mal planteada para Jesús. Nadie se salva. Nadie se salva por méritos propios, por esfuerzos propios. Es más aun, son la presunción, las falsas seguridades, el protagonismo del hombre, el gran impedimento.  Nadie por si solo puede salvarse, pretenderemos salvarnos pero no podremos. Porque la salvación es un don de Dios. Todos somos salvados, hemos sido salvados.

Por eso la puerta es estrecha, porque por allí no cabe nuestro ego, es necesario reconocernos incapaces, débiles. Es necesario reconocer la misericordia de Dios.

“Luchen”

La salvación es un Don. Pero es necesario acogerla. Es necesario abrir el corazón, que está cerrado, abrir las manos para acogerla, porque las manos están apretadas.  La forma de acoger la salvación es la propia necesidad de ser salvados. Luchar aquí para Jesús es el ejercicio, porque mi necesidad y mi deseo de ser salvado crezca. Experimentarme deseoso del Dios mismo de Jesús, que es por quien me viene la salvación. La salvación del Padre es un don y la obtienen quienes la desean y experimentan con angustia esa necesidad.

Escrito por: Fabio Espinosa Álzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am por los 1230AM, Emisora Minuto de Dios Medellín.
Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s