Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – noviembre 13 2014


De la carta a Filemón 7-20

Querido hermano: Recibí gran alegría y consuelo, con motivo de tu caridad con los hermanos, porque gracias a ti se sienten reconfortados.

Por eso, aunque como apóstol de Cristo tengo pleno derecho a ordenarte lo que debes hacer, prefiero pedírtelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero por la causa de Cristo Jesús, quiero pedirte algo en favor de Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado para Cristo aquí en la cárcel. Él en otro tiempo te fue inútil, pero ahora es muy útil para ti y para mí. Te lo envío. Recíbelo como a mí mismo.

Yo hubiera querido retenerlo conmigo, para que en tu lugar me atendiera, mientras estoy preso por la causa del Evangelio. Pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que el favor que me haces no sea como por obligación, sino por tu propia voluntad.

Tal vez él fue apartado de ti por un breve tiempo, a fin de que lo recuperaras para siempre, pero ya no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como hermano amadísimo. Él ya lo es para mí. ¡Cuánto más habrá de serlo para ti, no sólo por su calidad de hombre, sino de hermano en Cristo! Por tanto, si me consideras como compañero tuyo, recíbelo como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó o algo te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, te lo pagaré, y esto lo firmo de mi puño y letra. Y eso para no mencionar que tienes una deuda conmigo, que eres tú mismo. Sí, hermano, hazme este favor por nuestra unión con el Señor, para que confortes mi corazón en Cristo.

Comentario

Esta carta que la escribió Pablo estando preso en Roma por los años 62-63 aproximadamente, está dirigida a un cristiano llamado Filemón, a quien un esclavo se le escapo, y fue a parar donde Pablo quien lo catequizo y le dio a conocer a Jesucristo. Ahora se lo devuelve pero ya no como un esclavo sino como a un hombre que ha recuperado su dignidad como ser humano. Dos puntos de reflexión que desde este texto les propongo.

  1. El amor de Cristo debe ser la fuente de toda acción moral y de las relaciones sociales que nos rigen. En nuestras relaciones sociales no nos pueden regir los criterios del mundo, son los principios del evangelio y el amor Misericordioso de Dios quien nos “Obliga” en el trato y la responsabilidad con los otros. Es una exhortación a revisar nuestras relaciones de amistad, laborales y familiares y preguntarnos si éstas están regidos por los principios del Evangelio.
  2. Pero hay una situación más delicada aún, entre los cristianos no puede haber esclavos. Lo más propio del cristianismo es el carácter sagrado de la condición humana. Todos gozamos de la dignidad de Hijos de Dios. Por lo tanto NO a ninguna forma de explotación, sometimiento, irrespeto del ser humano, eso nunca. Es un llamado a subvertir el orden propuesto por la cultura del mundo que se rige por los principios de explotación y sometimiento de los más poderosos sobre los más débiles. No estoy hablando de revueltas violentas, estoy hablando de la urgencia de implantar un nuevo orden, el de la conciencia cristiana, diferente al orden de las conveniencias egoístas y sectoriales.

Lucas 17, 20 – 25

En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?” Jesús les respondió: “El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí‘ o ‘Está allá‘, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes”.

Les dijo entonces a sus discípulos: “Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí‘ o ‘Está allá‘, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación”.

Comentario

En este discurso escatológico que se complementa con el capítulo 21, los fariseos le preguntan a Jesús cuándo y dónde va a llegar el reino de Dios. Jesús responde como viene el reino de Dios y quién es el rey. Y nos dice varias cosas:

  1. Para ver el Reino no se requieren señales extraordinarias. Corta de un tajo todas las especulaciones ansiosas sobre el futuro, fundadas solo en el miedo a la muerte.
  2. Es necesario volver los ojos al presente. El Reino es aquí y ahora. Es una tentación evadir el Reino, presente y cercano, localizándolo en otro tiempo o lugar diferentes al que nos encontramos ahora.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am por los 1230AM, Emisora Minuto de Dios Medellín.
Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

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