Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – jueves 26 de febrero 2015


Ester 4, 17n. p-r. aa-bb. gg-hh

En aquellos días, la reina Ester, ante el mortal peligro que amenazaba a su pueblo, buscó refugio en el Señor y se postró en tierra con sus esclavas, desde la mañana hasta el atardecer. Entonces suplicó al Señor, diciendo:
“Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, ¡bendito seas! Protégeme, porque estoy sola y no tengo más defensor que tú, Señor, y voy a jugarme la vida.

Señor, yo sé, por los libros que nos dejaron nuestros padres, que tú siempre salvas a los que te son fieles. Ayúdame ahora a mí, porque no tengo a nadie más que a ti, Señor y Dios mío.

Ayúdame, Señor, pues estoy desamparada. Pon en mis labios palabras acertadas, cuando esté en presencia del león y haz que yo le agrade, para que su corazón se vuelva en contra de nuestro enemigo, para ruina de éste y de sus cómplices.

Con tu poder, Señor, líbranos de nuestros enemigos. Convierte nuestro llanto en alegría y haz que nuestros sufrimientos nos obtengan la vida”.

Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.

¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuanto mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.

Traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten. En esto se resumen la ley y los profetas”.

Comentario
Que nos sugieren las lecturas de Ester en el A.T y la de Jesús, los textos nos inducen al tema de la oración.  La oración es para la Iglesia en tiempo de Cuaresma uno de los ejercicios, una de las experiencias en la que tenemos que ahondar, en la que tenemos que crecer y fortalecer.

Veamos algunas características desde la hermosísima oración de Ester y desde lo que nos dice Jesús

  1. La oración es el reconocimiento a Dios como rey, como Señor de la vida.Para Jesús es el reconocimiento de Dios como Padre, es el reconocimiento que de él solo viene la salvación.  Oro y me dirijo a mi Dios que es mi Padre porque él me puede salvar.  Ese es el presupuesto.  Qué lo hace a uno atrevido en la oración: a Ester ora porque ella se siente pertenencia de Dios, que es elegida de Dios.  Dios hizo un pacto sobre sí mismo era que no iba a abandonar al pueblo de Israel, que eran pertenencia suya y eso le da la condición de orante, con certeza y con seguridad.  En cambio para Jesús hay un condicionamiento, oro porque soy hijo, porque él es mi Padre, porque él es el que vela por mí.  Eso significa que asumir mi propia condición de creatura, de necesitado, de dependiente, la condición de que mi vida está en las manos del Padre, me debo abrir a él, estoy en sus manos, no me basto a mí mismo. Ora quien se considera creatura, el que no es autosuficiente, el que cree que todo está en sus manos, el que se siente limitado.
  1. Que se pide en la oración.  En la oración no se pide sino a Dios mismo, es la búsqueda de Dios. Llenarnos de la fuerza y sabiduría de Dios mismo.  Qué pide Ester, pide sabiduría de Dios, La oración nos da a Dios mismo, la oración no da cosas.  La oración es atrevernos a tener a Dios mismo, Uno no ora para que Dios sea Dios, uno ora para que yo pueda dejar ser Dios en mi, para que Dios sea Dios en mi.  Yo no oro para que Dios me ame como hijo, el me ama, yo oro para creer y aceptarme como hijo, yo no oro para que él sea el padre, yo oro para que yo crea que soy hijo y que estoy en sus manos, ese es el fruto de la oración, me ayuda a vivir mi propia realidad. Cuando yo oro me abro a Dios hago que la vida mía esté  en manos de Dios.  Orar es una experiencia de Dios, es lograr experimentar la santidad, el amor, la misericordia, la grandeza, la ternura de nuestro Dios.  Orar es lo que nos permite contemplar su santidad.  Orar es experimentar a Dios en su ser, en lo que él es.  Eso es lo que conlleva la oración.

Cuaresma es un tiempo de oración, nosotros tenemos que crecer en la oración.

Santa Teresa decía.  “Denme una persona que ora 5 minutos y devolveré un santo”. Cinco minutos de comunión directa con el Padre, no repitiendo palabrerías como dice el Señor, una oración que me comunique con el Padre.

Tenemos que acrecentar la oración, para tener la fuerza y la valentía de Dios para llevar sus misiones. Necesitamos orar para que Dios sea Dios en nosotros.

Hoy oremos; y todos como hermanos digamos como Jesús nos enseñó:

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros  tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

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