Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – martes 7 de abril 2015


Lee en el Espíritu

Hechos 3, 1-10

En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la “Hermosa”, para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.

Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: “Míranos”. El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: “No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina”. Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.

Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.

Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta “Hermosa” del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.

Lucas 24, 13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Reflexión  

Hermanos, las lecturas del día de hoy miércoles continúan celebrando este domingo de resurrección, que nunca terminará, donde verificaremos qué puede hacer la fuerza salvadora de Jesús.

Destacamos 2 puntos de reflexión:

El Camino de Emaús o el Camino de la Resurrección:

El Camino de Emaús es un camino de depresión, de huida, de frustración, un camino de derrota y de derrumbarse. Es la frustración ante un acontecimiento que quisimos que fuera el definitivo y no lo ha sido. Es un lugar teológico, donde tienes un problema, o huyes o dejas que Jesús invada completamente tu vida, o te frustras y te derrumbas y te deprimes, o dejas que la fuerza del Resucitado te levante y llene tu corazón con la experiencia transformadora de su resurrección.

El camino del resucitado, es dejar que el corazón arda ante la escucha de la Palabra de Dios, es un camino de encuentro con la Palabra liberadora y recreadora de nuestro Dios. El camino del resucitado es el camino de permitirle a Dios que haga nuevas cosas para nosotros, de una esperanza creadora, por eso arde el corazón, es el camino donde me dejo determinar por la escucha y la Palabra, es el camino de la entrega, el servicio, de ser pan partido, de sentirme y vivir en una comunidad, donde yo sirvo a los hermanos, doy lo mejor de mí. Hay dos posibilidades entonces en tu vida, el camino del resucitado o el camino de Emaús, cuál eliges tú? vivir en la vida y la esperanza o en la derrota?

Resucitar es Vivir “en el nombre del Señor”. En Hechos se nos pregunta qué es la experiencia de la resurrección? es hacer una vida “en el nombre de Jesús”. Hoy San Lucas presenta una palabra: hacer las cosas “en el nombre de Jesús”… una reflexión que nos ayuda a comprender mucho qué significa que Jesús esté vivo, hacer las cosas en su nombre. A veces decimos esto de una manera como mágica, “en el nombre de Jesús” acortando el verdadero significado del enunciado. Esto qué significa? los apóstoles dicen unas palabras que Jesús decía, una palabras revolucionarias, “levántate y anda”, aquí el Señor daba toda su fuerza transformadora. Ahora las Palabras de Jesús son invocadas por los resucitados, por los que están  haciendo manifiesto que Jesús está vivo: Los Apóstoles; Pedro las pronuncian como si fuera Jesús mismo, y también hacen los mismos gestos que hacía su Señor: “lo tomó de la mano”, “yo te digo levántate”… significa esto,  que Jesús está vivo, resucitado, si ayudo a levantar, si doy la mano, si contribuyo a que una persona sea capaz de tomar su destino en sus manos y viva en su propia grandeza, a que sirva, a que construya y crezca estoy diciendo que Jesús está vivo, realmente está vivo porque procuro que otros conozcan a Dios y entren en su presencia! Jesús llevaba a los impuros al templo, a los excluidos, por eso para los resucitados no hay excluidos.  Como Jesús, Pedro lleva a esta persona a la presencia del Señor, afirmando que Jesús está vivo. Hacer pues “en el nombre de Jesús”  no es el conjuro de un acto mágico, no son palabras mágicas como decir “sin salabin” y está hecho espontáneamente, es continuar su obra engrandeciendo a la persona humana, levantando y resucitando al otro, eso hacemos los resucitados, levantar y resucitar la iglesia de Dios.

Alabado sea Jesucristo!!!

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

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