Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – viernes 10 de abril 2015


Lee en el Espíritu

Hechos 4, 1-12

En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque los apóstoles enseñaban al pueblo y anunciaban la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Los aprehendieron, y como ya era tarde, los encerraron en la cárcel hasta el día siguiente. Pero ya muchos de los que habían escuchado sus palabras, unos cinco mil hombres, habían abrazado la fe.

Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y cuantos pertenecían a las familias de los sumos sacerdotes. Hicieron comparecer ante ellos a Pedro y a Juan y les preguntaron: “¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho todo esto?”

Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Jefes del pueblo y ancianos: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido como salvador nuestro”.

Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se lo había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres?’, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Reflexión  

Bienvenidos en este nuevo día a recibir la Buena Noticia.

La resurrección es como la suma de dos convicciones, de dos certezas que cambian dramáticamente nuestra existencia.

¿Qué le ha cambiado a usted la vida dramáticamente? los invitamos a que en oración se respondan esta pregunta.

  1. “Por su nombre somos salvados”

La primera convicción de un cristiano que le hace ser lo que es y determina la vida es la certeza de que “por el nombre de Jesús nosotros seamos salvados”, este es el anuncio de la buena noticia, el anuncio de la Pascua, y más que un anuncio tiene que ser una convicción en la vida: vivir según Cristo, en su Palabra, haciendo caso de ella, en sus principios y valores, para nosotros esto es abrir las puertas del triunfo y la victoria, eso es experimentarse con Jesús resucitado, un convencimiento de que el triunfo en la vida, el éxito se logran viviendo en el nombre de Jesús, según Él. Lo más importante de esta certeza es que esto nos hace tener un carácter especial: nos hace valientes, nos hace intrépidos, nos hace misioneros, nos hace ante todo LIBRES. Tenemos una buena noticia para el mundo, una gran verdad y queremos que sea anunciada a TODOS (153), en el nombre del Señor, viviendo en su estilo de vida, se consigue la salud, el bienestar, la plenitud y el sentido de la vida, se producen ganas de vivir en alegría, en esperanza; estamos tan convencidos de esto que nos libera ante el mundo y sus principios, cuando lo hacemos todo en el nombre de Jesús la vida se nos hace maravillosa, damos lugar a una nueva creación, esto nos hace construir realidades nuevas!!!

  1. “El discípulo amado le dice a Pedro “es el Señor”

La segunda gran convicción de un cristiano que cree en la resurrección es reconocer la presencia de su Dios cada día que empieza, eso es Pascua, reconocer su presencia, en esta convicción tiene que echar raíces nuestra existencia, El Señor está con nosotros, el resucitado se nos presenta, damos un testimonio personal y comunitario de esta experiencia, de cómo experimentamos su presencia en nosotros… entre nosotros en medio de nuestro quehacer como cristianos, la conversación final siempre es: ¡cómo experimentamos al Señor esta vez! la experiencia de la Pascua es que El Señor está con nosotros SIEMPRE, ese es el saludo del sacerdote y la despedida que nos hace en cada Eucaristía, por eso ya no tememos los fracasos, la ingratitud, ya no nos estresamos si la vida está difícil y no hay respuesta a los tantos esfuerzos que hacemos, hay una presencia en nosotros, esto nos envalentona y nos llena de seguridades, nos experimentamos acompañados, no estamos solos y esto no es una esquizofrenia, hay uno que se interesa por mi vida, por mis triunfos, “no tienen nada?”, qué les hace falta? esa es la preocupación del resucitado:  el Señor está con nosotros! es la certeza que determina la vida de un cristiano, es El Señor el que me empuja a vivir en comunidad, nos hace sentir que siempre nos ayuda, nos deja sentir que en todo lo que hacemos está su presencia respaldando cada acto, en nuestra vidas siempre está Él, en las buenas y en las malas.

Los discípulos volvieron a su cotidianidad, a experimentar el día a día, pero ahora es diferente, ahora tienen al Señor, nada para ellos cambió mágicamente, tal vez los esfuerzos ahora deban ser más grandes, cómo conseguir para vivir con dignidad, nada se nos va a arreglar de manera mágica, del cielo no nos caerá el dinero, pero ahora es diferente, El Señor está con nosotros, Él está en el camino en nuestra cotidianidad, en el diario vivir siempre se encuentra a mi lado.

Verdaderamente ha resucitado el Señor, ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!!!

Alabado seas, JESUCRISTO!!!

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

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