Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – lunes 6 de julio 2015


Génesis 28, 10-22

En aquel tiempo, Jacob salió de Bersebá y se dirigió a Jarán. Al llegar a cierto lugar, se dispuso a pasar ahí la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó entonces una piedra, se la puso de almohada y se acostó en aquel sitio.

Y tuvo un sueño: Soñó una escalera que se apoyaba en tierra y con la punta tocaba el cielo, y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Vio que el Señor estaba en lo alto de la escalera y oyó que le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de tu padre, Abraham, y el Dios de Isaac. Te voy a dar a ti y a tus descendientes la tierra en que estás acostado. Tus descendientes van a ser tan numerosos como el polvo de la tierra y te extenderás hacia el oriente y el poniente, hacia el norte y hacia el sur; por ti y por tus descendientes serán bendecidos todos los pueblos de la tierra. Yo estoy contigo, te cuidaré por dondequiera que vayas, te haré regresar a esta tierra y no te abandonaré ni dejaré de cumplir lo que te he prometido”.

Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: “Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía”. Y exclamó asustado: “¡Qué terrible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo”.

Jacob se levantó de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto de almohada, la colocó como un memorial y derramó aceite sobre ella. Y a aquella ciudad le puso por nombre Betel, aunque su nombre primitivo era Luz.

Jacob hizo una promesa, diciendo: “Si Dios está conmigo, si me cuida en el viaje que estoy haciendo, si me da pan para comer y ropa para vestirme, si vuelvo sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios y esta piedra que he colocado como memorial, será casa de Dios. Y de todo lo que el Señor me dé, le pagaré el diezmo”.

Mateo 9, 18-26

 

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir”.

Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: “Con sólo tocar su manto, me curaré”. Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: “Hija, ten confianza; tu fe te ha curado”. Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.

Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: “Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida”. Y todos se burlaban de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.

Comentarios del teólogo Fabio Espinosa, a las lecturas de:

Bienvenidos hermanos, continuamos la semana XIV del tiempo ordinario, leyendo y meditando los textos del libro del Génesis seleccionados por nuestra Iglesia, hoy se habla de la fundación del santuario de Betel, una de esas leyendas donde se cuenta el establecimiento de un gran santuario, en el reino del norte en medio de las culturas cananeas, después del destierro Esdras compiló estos relatos y los hizo uno solo.

Pero acá lo importante es hablar de Jacob que significa el tramposo, el estafador, nació de segundo, que en el pueblo de Israel significa mucho, nacer sin bendición, sin herencia, sin oportunidades o posibilidades, entonces este hombre decidió conseguirse la bendición como fuera, a toda costa. Así fue se convirtió en un gran estafador, estafó al papá, al hermano, al suegro, pero al final termina huyendo lejos de su tierra y de los que más quiere. Pero en medio de esta historia Dios se le revela y se le manifiesta, haciéndole la misma propuesta y la misma promesa que a su padre Abraham, esta es la teología de los patriarcas, Dios le propone: formemos una gran nación que seamos bendición para los otros pueblos y siendo bendición, yo te bendeciré. Y una promesa: no tengas miedo, yo estaré contigo por donde quiera que vayas, sin abandonarte y dejarte jamás. en toda la Biblia esta es la gran promesa; en los libros de los patriarcas se habla de esta promesa, a donde te lleve tu libertad, allí estaré contigo, no destruyas tu vida tomando malas decisiones, yo estaré a tu lado, sé bendición y yo te bendeciré, así se le revela Dios a Jacob el estafador, quien responde de una manera particular, la oración que hace Jacob reconoce la grandeza de Dios sobre su vida pero condiciona la acción de Dios a su favor para poder creerle a su Dios, no ha dado el paso final de fe y también quiere estafar a nuestro Dios, si tú me das esto, me libra de mis enemigos, entonces serás Dios para mí. Jacob entenderá más tarde que la fe es otra cosa, lo que el Señor le está diciendo es “arriésgate en mí” aunque sea difícil y todavía no veas nada, en los textos que vienen entenderemos en qué consiste la fe de este hombre… esta historia continuará.

En el Evangelio de Mateo las protagonistas un padre de familia y una mujer, estos dos milagros de Jesús, están en Marcos y Mateo. Marcos hace una catequesis completamente diferente a la de Mateo, con otra intencionalidad. Este texto en Mateo nos habla sobre la fe, estos dos milagros se deben leer juntos, son un mismo aspecto de una misma realidad, resuelven las preguntas  ¿Qué es la fe? ¿Qué hace la fe?

“Tu fe te ha salvado”: La fe es “tocar” la Señor de la vida, para Jesús “tocar” es entrar en comunión con Él, entrar en su vida, arriesgarse, atreverse, ir más allá de los límites que nos hemos puesto con respecto a nuestra relación con Dios, aventurarse hacia Jesús y ser capaces de dar pasos nuevos en nuestra relación con Jesús, no quedarse estancado con lo que ya tengo, sino atreverme a ir más allá… usted cuánto tiene de estar con Jesús? Atrévase a algo nuevo con Él, esto es la fe, profundice y atrévase a cosas nuevas con Jesús.

“tócala y vivirá”, así le dijo el padre de la niña muerta a Jesús. Para eso sirve la fe, produce el paso de la muerte a la vida, quedan definidas estas dos preguntas, la fe consiste en atreverse a “tocar” a Jesús y la otra pregunta que responde es qué produce: el hacernos pasar de la muerte a la vida, vivimos en una carrera loca en la vida, llegan las enfermedades, a veces se vuelve tan imposible y hacemos unos esfuerzo enormes en el propósito de vencer el sin sentido de la vida, el insoportable aburrimiento y desazón de nuestra vida, y vamos logrando entender que Jesús es el sentido de nuestras vidas. La escalera de Jacob no es el santuario de Betel, es Jesús que nos pone en contacto directamente con la vida del Padre, la escalera que nos lleva a la vida de Dios: sin vacíos, con sentido, con esperanza, alegría, Jesús logra que podamos vivir la vida de Dios y nos libra del gran problema del hombre que es la muerte:

Si en tu casa, tu vida, tu comunidad, tu iglesia, tu familia, reina la muerte y solo se oyen los estruendos y el alboroto del vicio, la vaciedad, el alcohol, la violencia, de la muerte, dale sitio a Jesús, dale un lugar a Jesús, dale cabida a Jesús, Él te trae la vida de Dios, Él logra que la vida sea nueva.

#YoSigoFirme

Alabado sea, Jesucristo!!!

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s