Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – 25 de Septiembre 2015


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Ageo 2, 1-9
Salmo 42, 1.2.3.4
Del Santo Evangelio según San Lucas 9, 18-22

Estamos leyendo el libro del profeta Ageo, el segundo oráculo del Señor; los ancianos siguen añorando el pasado, lo que antes tuvieron en el templo, diciendo “nada como el templo que teníamos antes”, pensando que el tiempo antiguo era mucho mejor, hoy seguimos pensando que el pasado fue mejor, esta cultura de la añoranza hace que ninguno de los frutos madure, este anclarnos en el pasado hace que todos los esfuerzos sean en vano, seguir pensando en que nada es mejor como todo lo pasado, es una cultura absurda que niega la vida nueva, niega la novedad de las acciones de Dios en la historia, el profeta Ageo les predica sobre una relación con nuestro Dios figurada en un nuevo templo. Ageo anima al pueblo a vivir la esperanza de tiempos nuevos, llenos de gloria y esplendor, vendrán tiempos nuevos para todos, Dios está actuando, basa su certeza de esta esperanza que no defrauda en la promesa de Dios, quien prometió que estaría con nosotros hasta donde quiera que fuéramos. Nuestro Dios hará que a su tiempo todo sea más hermoso.

Esto es lo que predica Ageo, en contra de la añoranza, anticipando cosas mejores porque Dios es siempre nuevo, siempre mejor, el profeta los anima a tener esperanza en esa misteriosa e imperceptible presencia de Dios que lo va renovando todo, que abre nuestro corazón a cosas inusitadas para nosotros, dice el profeta “vamos a vivir tiempos nuevos, mejores de lo que hemos vivido”, esta es la certeza de todo creyente, lo que viene será mejor, más sorprendente y maravilloso, porque Dios está ahí en medio de nosotros. Tenemos que dejar el lamento de que todo pasado fue mejor, usted no puede pertenecer a esa cultura si está en el Espíritu de Dios, debemos tener la certeza de que Dios hará nuevas todas las cosas, las mejores escenas de tu vida están por llegar, Dios está haciendo una irrupción para que esto sea una realidad.

Ahora, estamos ante el cierre de la primera parte de la actividad de Jesús en Galilea en el Evangelio de Lucas, recordemos que tiene varias partes: la promesa con los relatos de la infancia y otros donde nos insisten en el cumplimiento de la promesa de salvación  con el nacimiento de Jesús, ahora estamos en la predicación de Galilea donde empieza el cierre para la siguiente parte. En la pericopa de hoy, hay que dar una respuesta frente a la identidad de Jesús ¿Quién es este? todos tendremos que responder esta pregunta. La respuesta la daremos en la misma línea que respondieron los discípulos y la Iglesia en cabeza de Pedro, bajo las siguientes características:

  1. La respuesta surge en la experiencia de la oración: Jesús está orando a solas pero sus discípulos también están en la oración, no es otra cosa que entrar por Jesús al Padre, orando se responde quién es Jesús, los que se meten en la intimidad del Padre por Jesús mismo, así podemos responder a esta pregunta.
  2. La respuesta la pueden dar sólo los discípulos: los que están con Jesús, tienen una intimidad por Él, se dejan cuestionar por Él, la respuesta la puede dar quienes los siguen y escuchan su Palabra. Hay muchos que no se han metido en los Evangelios y hablan de Jesús… pero qué puedes decir? qué puedes opinar? tonterías, cosas superficiales y sin importancia o profundidad.
  3. La respuesta que se da de Jesús, debe permanecer abierta: no puede encerrarse en una sola respuesta, quien reconoce a Jesús como novedad absoluta: Jesús es siempre nuevo como nuevo es Dios. No puedo correr la tentación de dar una respuesta y ser la misma que di hace 10 años, acaso no hemos crecido en la fe, la espiritualidad y la intimidad con Dios? lo que ahora digo de Jesús tiene que ser muy diferente año tras años, un respuesta desde la novedad del Espíritu, la novedad que todos los días nos alcanza y nos maravilla, todos los días aprendemos de Él algo que nos maravilla. Jesús es siempre nuevo, es la novedad absoluta.
  4. Para hablar de Jesús es necesario conocer, experimentar, tener una vivencia: la de la muerte y la resurrección de Jesús. Sólo responden a la pregunta de quién es Jesús los que hayan tenido una experiencia pascual, del Espíritu y de Pentecostés en su vida, sólo quien experimenta la muerte y al resurrección de Jesús en su vida puede decir quién es Él. Esta respuesta tiene sus raíces en esta realidad. Con esto podemos dar una respuesta acertada de quién es Jesús… cómo vas a dar tú esta respuesta? el Señor mismo te pregunta: ¿Quién es Jesús para tí?

#YoSigoFirme
Alabado sea, Jesucristo!!!

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