Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día – 28 de Septiembre 2015


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Zacarías 8; 1-8
Salmo 101
Del Santo Evangelio según San Lucas 9, 46-50

Bienvenidos hermanos a esta buena noticia de hoy. Leemos un texto de Zacarías que está dividido  como en 5 segmentos u oráculos, donde se revela lo que Dios es y el juicio de Dios sobre su pueblo Israel.

En primera instancia los oráculos revelan que Dios es fiel en su amor a Israel y se mantendrá fiel en su amor, hay como una afirmación de Dios sobre su fidelidad a su pueblo pase lo que pase, haga lo que haga este pueblo, este es el juico de Dios con su pueblo.

En segundo lugar, ese amor que hace experimentar el pueblo, lo llevará a que sea fiel, sea santo, de carácter de sagrado,  es este amor lo que lo hace santo.

Israel estará marcado por el principio “esperanza”, no como mero optimismo, no es una cuestión de programación neurolingüística, es tener la certeza de que Dios está obrando poderosamente, con acciones salvadoras en favor de Israel. Qué significa que Israel tenga una esperanza, pues será próspero, tendrá un futuro maravilloso.

Israel somos tú y yo, este amor nos transformará y nos hará santos, estaremos marcados por este principio, Dios hará cosas que para nosotros son imposibles pero para Él no lo son. Dios en su amor hará que nosotros vivamos cosas que nos parecen imposibles de realizar, Dios hará los imposibles que necesita nuestra vida, esto sí es una buena noticia, por lo tanto hay que vivir estas experiencias, esto es lo que nos debe hacer distintos, sentirnos amados y su amor nos hace distintos, es la única cosa que nos hace distintos.

En el Evangelio se presenta una discusión que tiene Jesús con sus discípulos, al parecer estos no logran captar el misterio que Jesús les plantea, el misterio de la cruz: la misericordia de Dios, la fidelidad en el amor. Los discípulos no entienden qué los hace diferentes, quizá como muchos de nosotros actúan los discípulos.

Tratando de autoafirmarnos, queremos poseer el mundo entero, pasando por encima de quienes tengamos que pasar.  Queriendo sobresalir y ser los “más grandes”; esta autoafirmación es lo que nos lleva a dominar y controlar a todos y a todo.

Hay dos caminos en la vida del hombre, experimentarte amado y salvado por Dios, o experimentarse abandonado, esto hará que te autoafirmes y pases por encima de los otros, el miedo causado por el desconocimiento del amor de Dios nos vuelve completamente egoístas, autosuficientes, excluyentes, buscando siempre poder, vanagloria y grandezas.

Ocurre también en nuestras comunidades, Tenemos en nuestras vidas comunitarias o eclesiales, estas tentaciones, convertirnos en un  “nosotros” con delirios de grandeza y excluyendo a los que no se parezcan a lo que queremos. El orgullo nos lleva a excluir a muchos, con esto también excluimos al Señor. No podemos ponernos otro cimento que no haya sido puesto por Jesucristo, Él es el que acoge a todos, ese es su Espíritu, Jesús comienza a hablar de su Espíritu, que es la certeza de que Dios me ama y hace acciones a favor de mi vida, me pastorea, cuida de mí y me protege.

Hagamos una “lectio” profunda con estos textos,  pregúntate qué dice el texto, qué dice Jesús, qué me dice a mí, orémoslo y miremos qué le dice a nuestras vidas esta Palabra.

Alabado sea, Jesucristo!!!

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