Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La buena noticia del día 9 de Noviembre 2015


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Ezequiel 47,1-2.8-9.12
Salmo 45,2-3.5-6.8-9
Del Santo Evangelio según San Juan 2,13-22

Hoy celebramos una fiesta que está dedicada a conmemorar la primera catedral católica, la basílica de san Juan de Letrán, catedral del obispo de Roma. Pero al hablar del Templo, la Iglesia aprovecha para hacernos esta hermosa reflexión, desde los textos de Ezequiel y el Evangelio de san Juan.

En la lectura del profeta Ezequiel, el templo ha sido completamente destruido, Ezequiel allá en el exilio en Babilonia tiene una visión: un tempo completamente restaurado y maravilloso, y de ese templo sale una corriente de agua viva, que llega a un mar muerto y al llegar allí produce toda fuente de vida, por donde baja la corriente de agua viva lo va saneando todo, a lado y lado van creciendo árboles cuyos frutos son producidos cada mes, a su tiempo, sus hojas además son medicina.

Leemos además en el Evangelio de San Juan algo completamente relacionado con esta profecía, cuando Jesús afirma que ese templo será destruido y restaurado por Él mismo, ahora Él es el templo, El es el lugar de la adoración, el lugar del encuentro con Dios Padre, todo el que quiera dorar a Dios deberá ir a Jesús,  del cual va a surgir una corriente de agua viva, llegará al corazón de los hombres y lo va a sanear todo, convertirá la amargura de los hombres en una vida llena de sentido, un hombre con un corazón, produce vida, entonces en Jesús se cumple la visión de Ezequiel, pasaron muchos años para que esta visión se cumpliera y viniera la restauración del templo, esta es la fuerza salvadora de Jesús, nos regala la corriente de agua viva y viene a mejorarlo todo, a que nuestra vida produzca toda clase de vida, el sueño del hombre se cumplirá, la persona humana se plantará y crecerá a la orilla de este río de vida, su vida será una vida productiva, victoriosa, plena. Y todo el mundo quera estar bajo su sombra. Jesús hará que nosotros seamos esos árboles que estarán llenos de vida, la corriente de vida y del Espíritu de Dios surge del corazón mismo de Jesús, el lugar del encuentro con Dios, el lugar de la adoración, el lugar de la vida verdadera, busquemos hermanos a Jesús, vayamos a Él y tendremos una vida fructífera, exitosa. Echemos  raíces en este río del Espíritu para otros puedan venir a descansar. Y así, nuestros frutos  sean medicina que alivia el dolor de muchos.

Alabado sea, Jesucristo!!!

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