Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

LA BUENA NOTICIA DEL DÍA – Jueves 21 de enero de 2016


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Samuel 18, 6-9
Salmo 55
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 3, 7-12

Bienvenidos hermanos a esta Buena Noticia de hoy jueves, 21 de Enero de 2016. Seguimos leyendo el libro de Samuel que nos ha metido en la historia de David, una historia de amor, Dios es obviamente el protagonista principal pero también hay otros protagonistas. Quiero hablarles cómo se teje una historia de salvación desde lo humano, todos los relatos que encontramos de la historia de David son realmente muy humanos pero Dios interviene y hace de ellos una historia de salvación.

Uno de los protagonistas es Samuel, el profeta, Dios ha iniciado con él su proyecto de nación que erige como reinado, esta será la maqueta que Dios crea para garantizar la justicia y el derecho, para garantizar que no hayan personas pobres en su nación, que todos vivan con los derechos que les corresponden, que entre ellos haya equidad y justicia, para esto Dos nombra al rey; pero el proyecto que comenzó el profeta Samuel con el rey Saúl se vino a tierra, dureza del corazón del hombre Saúl, quien no pensaba sino en sus conveniencias no lo dejó avanzar en su llamado, se puso como centro de sí y no caminó los caminos del Señor, no erigió su vida desde Dios.

Ahora el profeta Samuel se encuentra un poco desanimado por esto, él también tenía sus esperanzas en Saúl y por eso está amargado, pero Dios mismo lo anima,  le dice ánimo que yo voy a hacer un rey nuevo, por tanto Samuel en medio de su desaliento tiene que obedecer al Señor quien le dice “arranque que tenemos que nombrar a un nuevo rey”, el proyecto con Saúl se truncó, así es la vida, así son las relaciones humanas pero el Señor le dice al profeta no te preocupes, déjate llevar a dónde no sabes, el profeta se deja dirigir y conducir por Dios, su vida de profeta es una vida de discipulado, el Señor lo va guiando, finalmente llegan a una familia de la tribu de Judá y allí el Señor lo comienza a impulsar con el Espíritu y le dice a quién tienen que ungir. Me encanta la visión que tiene Dios, actuando en su plena libertad, desde sus criterios tan distintos y contradictores va generando grandezas y maravillas en la vida del ser humano.

Así actúa Dios (así se comporta Jesús también), en la cotidianidad de nuestra vida, llenándonos de sorpresa, actúa con los criterios de Dios, ve en el corazón del hombre, por esta razón Dios urge a David, pero atentos, el rey todavía no ha caído, el rey sigue vivo, habrá entonces que abrirle camino a David, esto es lo que hará el Señor con su elegido, abrirle los caminos; David pasa de ser un pastor completamente insignificante, era el último de la casa, no tenía ninguna posibilidad, no tenía la herencia del padre, no era el primogénito, estaba designado a pasar desapercibo completamente pero Dios lo ve y comienza a abrirle un camino en la historia; todas las mujeres ahora están fascinadas tan fuerte y valiente pero es porque Dios lo ha llenado de valentía. David es un ser humano común y corriente, con pocas posibilidades pero en el que Dios ha puesto sus ojos.

Ahora, es claro que David está lleno de fe, intuye la presencia de Dios en su vida, Dios está conmigo piensa David y por eso puede enfrentar a un gigante, no sabemos claramente de quien es  el enfrentamiento, si  de nuestro Dios y los dioses paganos caneos que representan a los dioses del gigante Goliat o el enfrentamiento es de David, (lleno de la certeza de que Dios está con él) contra el gigante. Pues de los dos claro.

Nos tenemos que dejar sorprender por esta historia, la de un profeta y la de un hombre en la que Dios ha puesto sus ojos y en la que en la cotidianidad de su vida se  va permitiendo que se realice la voluntad de Dios. Esta es la historia de Dios, del profeta y de David, las tres historias confluyen para darnos una gran enseñanza, en nuestra vida diaria está nuestro Dios para hacer cosas grandes y sorprender nuestra vida con su poder.

En el Evangelio de Marcos se nos muestra un resumen donde hay un protagonista que me llama la atención, las multitudes. En este Evangelio uno puedo hacer un croquis de él; cuando doy clases les presento a mis estudiantes un mapa, el caminar por Galilea y luego la subida a Jerusalén donde se vive la pasión del siervo sufriente, el esquema es muy sencillo, siempre Jesús va adelante, los cristianos son los del camino, quienes siguen a Jesús como discípulos siempre tras Jesús, nadie será maestro, nadie estará adelante, sólo el Señor, quien va a mostrar cómo cada uno debe tomar su puesto, buscar su condición de discípulo porque el maestro es Él; pero además de los discípulos vienen las multitudes, quienes no toman con radicalidad el seguimiento de Jesús, están ahí por sus conveniencias, sin embargo Jesús siempre los atiende, hace milagros en medio de ellos, siempre pone a los discípulos a servir las multitudes; Jesús los sana de sus enfermedades, así sepa Él que no lo van a seguir o que no tomarán un aposición radical de seguirlo a Él, sabiendo incluso que en cualquier momento tergiversarán la vida de Jesús y su mensaje; de las multitudes saldrán muchos demonios haciendo afirmaciones sobre Jesús, pero Él los hace callar, estos demonios quienes quieren tergiversar la vida de Jesús y su mensaje deben callarse.

El llamado es que no podemos ser multitudes, tenemos que entrar en el grupo del discipulado, hay que estar con Jesús, escuchar su palabra, estar en su misión y su proyecto.

Oremos juntos hermanos, dile a Jesús:  yo quiero regalarte mi corazón, que yo sea uno de tus elegidos así como David, mi corazón te desea Señor, yo sé que has puestos tus ojos en mí, sácame de las multitudes, no quiero ser multitud, tómame para que yo encuentre en la cotidianidad de mi vida el rumbo para seguirte, estar en tu proyecto, estar en tu historia de salvación, que esté en todo aquello que quieres hacer la historia, que yo te pueda comunicar, que la gracia comunicada a mi pueda yo comunicarla a otros, que en la cotidianidad de mi vida sea un instrumento de salvación para otros. Mi Señor, yo creo que ahora mismo me estas llenado de la fuerza, del poder de tu Espíritu y que podré vencer los gigantes que día a día tengo que enfrentar, tengo la certeza de salir victorioso porque yo vio mi vida en tu Nombre, bendito seas Señor por eso, a ti la gloria por siempre.

Alabado sea, Jesucristo!!!!

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