Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

LA BUENA NOTICIA DEL DÍA – Miércoles 09 de marzo de 2016  


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Isaías 49, 8-15
Salmo 144
Del santo Evangelio según san Juan 5, 17-30

Bienvenidos hermanos a esta buena noticia de hoy, miércoles de la cuarta semana del tiempo de Cuaresma.

La liturgia de la Iglesia nos ha traído una hermosa profecía de Isaías, pero más que eso es una profunda declaración de amor para nosotros. El texto del Evangelio de San Juan nos hace una tremenda Declaración: el Padre ama al Hijo, así contesta Jesús a quien lo quiere matar porque habla del Padre con una pasión inimaginable.

Esta aclaración que nos puede parecer tan obvia, de que el Padre ama al Hijo, probablemente a veces tan insignificante, es la gran revelación de Jesús, una gran verdad que nosotros hemos olvidado, despreciado e ignorado, Jesús quiere que tomemos consciencia de algo realmente vital en nuestra existencia, Dios es tu Padre, Él es el Hijo.  Lo que el Padre es, el Hijo lo es, lo mismo que el Padre hace, es lo mismo que hace Jesús, el Hijo es total transparencia del Padre en su ser y hacer, una relación de amor correspondida, el hijo también ama al Padre. En este discurso tan sencillo y a la vez tan sublime, en esta verdad se revela algo grandioso, la identidad de nuestro Dios: el Padre que nos ama, esa es la gran revelación, nosotros somos los hijos amados en el hijo Jesucristo, a eso nos está invitando la Iglesia hoy, no olvidemos esto, no lo ignoremos,  comprendámoslo,  experimentémoslo y dejémonos  determinar por esta verdad.

Dios nos ama como dice la profecía de Isaías, Dios no abandona, sí una madre es capaz abandonar a sus hijos, El Padre, no. Dios es el Padre que te consuela, pero no son palmaditas, Él transforma tu realidad, cambia tu lamento en cántico, te toma  de la mano y te saca del hueco en que te has metido y te lleva a escenarios nuevos, Él hace tomar consciencia de que te ama y te abre caminos, allana situaciones, rompe obstáculos, el Padre no te abandona, te consuela, se compadece de ti, se conmueve ante tu situación.

Al Jesús decir el Padre ama al hijo está asegurando que el Padre se conmueve con mi situación, con mi ser, se conmueve con mi vida, Dios me ama y soy hijo en Jesucristo. Desconocer esto es ignorar lo que somos, esto es lo que nos ha causado tanto sufrimiento y angustia. Mi identidad es que yo soy el hijo amado del Padre, en Jesucristo. Es una realidad latente en mi vida, es una cuestión de vida o muerte, tú puedes hacer todos los esfuerzos por tratar de ser feliz, conseguirás un trabajo, dinero, ahorrarás, tendrás un esposo, una esposa, una familia, una profesión, pero si tú no tomas consciencia de tu identidad y lo que realmente eres: el amado, el hijo, el Padre te ama, no podrás ser feliz. Lo que Jesús nos está diciendo hoy es que debemos aprender a ser hijos y amados, soy el amado, es una tarea que debo aprender, soy hijo del Padre, es una misión con la que tengo que comprometerme, que debo realizar, soy el hijo amado de Dios en Jesucristo, esta es la verdad sobre nosotros, lo único que nos puede hacer libres, dichosos, felices, bienaventurados, soy el hijo amado del Padre, tengo que aprender a vivir con respecto a esta verdad, sin ignorarlo; vivir esta verdad en mi vida.

El hijo hace lo que hace el Padre, Jesús ve y hace lo mismo que el Padre, Jesús hace vivir y da la vida como lo hace el Padre, Jesús lo que  hace es transparentar el Padre, lo refleja en sus comportamientos, con su quehacer, en sus conductas. Jesús revela el amor del Padre amando a los otros, así muestra su ternura, siendo compasivo o misericordioso, perdonando sin medida, dándose así mismo, sirviendo a los otros, consolando, no abandonando, compadeciéndose de los otros, dejándose conmover por los otros, que la vida de otros nos conmueva, a Jesús lo conmovía el centurión, las mujeres, los pobres y enfermos, Jesús hacía suceder al Padre en la vida como un acontecimiento diario y cotidiano en la vida, es la única manera en la que se puede transparentar al Padre.

Acepta a Jesús, el hijo amado del Padre, permite que adherido a Él tú seas el hijo amado del Padre, Jesús te enseña a ser estas cosas, en el ser y en el hacer, aprenderás con Él a ser el amado, únete a Jesús, haz comunión con Jesús para que tengas una comunión con el Padre, la meta de Jesús es llevarnos a la comunión con el Padre, que seamos uno solo con Él, nuestra única meta como cristianos es ser uno con el Padre, estar en comunión con el Padre, ser como el Padre, amar y dar vida, esto es lo que nos propone Jesús, esta es la dinámica que nos propone la Iglesia en este día.

 Alabado sea, Jesucristo!!!

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