Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

LA BUENA NOTICIA DEL DÍA – Jueves 10 de marzo de 2016


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Éxodo 32, 7-14
Salmo 105
Del santo Evangelio según san Juan 5, 31-47

Bienvenidos hermanos a esta buena noticia de hoy, Jueves 10 de Marzo de la cuarta semana del tiempo de Cuaresma. Hagamos un recuento desde este Lunes, para que vivamos bien el contexto de lo que hoy nos está presentando Jesús en el Evangelio de Juan, Jesús ha hecho unas obras, le ha dado vida al centurión, a su hijo, a su familia; también Jesús levanta a un paralítico y por estas obras que ha hecho lo quieren matar.  El Señor entra en una disputa con sus enemigos diciéndole a ellos las obra que Yo hago las hace mi Padre y las puedo hacer porque soy hijo del Padre y Él ama a su Hijo.

En esta disputa Jesús les hace entender a sus adversarios que su modo de entender a Dios es muy distinto a la de ellos. Mi modo de ver a Dios es como Padre y a ustedes los veo como hijos, en cambio ustedes, ven a Dios como un legitimador de su poder,  y a los otros como ovejas destinadas al sacrificio y a la matanza.

Hoy Jesús le agrega lo de los testigos, les dice tengo a Juan el Bautista, tengo las obras que hago, que son las mismas de Dios, tengo las escrituras también, si ustedes escudriñan las escrituras como bien saben hacerlo, se darán cuenta que hablan de mí, pero mi gran testigo es el Padre mismo. Pero Jesús les agregó 3 cosas, que considero muy importantes al hacer la Lectio de Hoy:

  1. “Yo no recibo la gloria de los hombres, sino del Padre”: cuando hablamos de la gloria hablamos de lo que nos da reconocimiento, identidad, consistencia, nosotros hablamos de la vanagloria que es lo de los hombres, la manera como queremos lograr autoestima y reconocimiento, fama. Para Jesús la estima, la consistencia de Su ser le viene de ser reconocido por el Padre, le viene de ser amado por el Padre; esto es igual para nosotros, nuestra consistencia y lo valioso que nosotros somos es porque el Padre ama a sus hijos, esta es nuestra gran verdad. Yo soy el hijo amado del Padre y esa es mi gloria y mi grandeza, nosotros compartimos con Jesucristo esa misma gloria y grandeza, somos hijos del Padre y el Padre nos ama.
  1. “Yo he venido en nombre de mi Padre y no me aceptan”: esto también nos lo dice a nosotros, este es el meollo del problema y es el origen de todo mal, no aceptar a Dios como Padre y no aceptar nuestra identidad de hijos, esto es lo que hacemos cuando rechazamos a Jesús y al Padre; hemos dado muerte al Padre, hemos usurpado su puesto y suplantado su lugar, hemos cortado nuestra relación con Él, hemos cometido un parricidio, fíjense hermanos que nosotros vivimos muchas veces una religiosidad sin Padre, muy religiosos sí pero sin experiencia del Padre, sin ser hijos del Padre; esa es la fuente de todo mal, no tenemos identidad de hijos y por esto tanto sufrimiento, dolor, pobreza, amargura, depresión, esclavitud.  Hermanos la vida es un don del Padre, no es un botín que le arrebato a mi historia y a mi mundo, sólo quien vive del Padre sabe para dónde viene y sabe para dónde va, sólo quien se experimenta hijo acepta a su Padre y tiene sentido de vida.
  1. No tienen en ustedes mismos el amor de Dios”: esta es la causa de toda depresión en nosotros, de tanto complejo, de tanta tristeza y sentimiento de abandono, de la soledad del ser humano; pues nos falta, somos carentes del mismo amor de Dios y no lo tenemos porque es la obra de Jesús, su obra salvadora por la acción del Espíritu Santo que pone el amor de Dios en nuestros corazones; por eso no podemos vivir una vida como la que Dios quiere, porque no ha podido ser derramado por el Espíritu Santo en nuestros corazones el mismo amor de Dios; ¿por qué se nos hace tan difícil arrancar estos odios, esclavitudes, complejos y traumas que venimos cargando desde hace tanto tiempo? Porque Jesús no ha podido, por la obra del Espíritu derramar el amor de Dios en nosotros, porque hemos cerrado nuestro corazón a Jesús, ignorando su obra en medio de nosotros. Si el amor mismo de Dios estuviera derramado en nuestros corazones por el Espíritu fuéramos unos Evangelios  andantes, pudiéramos crear unas relaciones nuevas, unos matrimonios nuevos, unas relaciones de trabajo completamente nuevas, comunidades muy distintas, una Iglesia completamente diferente, si permitiéramos por el Espíritu Santo que el señor Jesús pusiera en nosotros el mismo amor de Dios.

Oremos hermanos… pidamos perdón a Dios porque lo hemos rechazado de muchas maneras, no experimentamos en nuestra vida tenerlo a Él como el Padre, no nos parece necesario y por eso hemos perdido nuestra identidad de hijo, por eso no puedo experimentarme grande y glorioso, he tenido que pegarme de otras vanaglorias, Señor yo te pido perdón y no he podido tener una vida diferente porque te he rechazado como Padre, hermanos si tú le quieres pedir perdón al Señor díselo en esta oración, que ya no quieres vivir sin tu identidad como hijo.

Señor, te alabo y te bendigo porque yo soy tu hijo y me amas, tú eres el Padre que me ama como a su hijo, no te ha importado el que yo te haya rechazado, bendito seas Padre por ello, Padre te pido que derrames el mismo amor tuyo en mi corazón, para que pueda crear a mi alrededor una situación distinta, un ambiente diferente, acepto el amor que me has dado en Jesucristo, quiero adherirme a su vida, a su estilo, a su amor, el mismo que te tiene a ti y nos tiene a nosotros.

Alabado sea, Jesucristo!!!

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