Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

La Buena Noticia del Día – Miércoles 16 de marzo de 2016


Comentarios del teólogo Fabio Espinosa a las lecturas de:

Daniel 3, 14-20.91-92.95
Salmo del libro de Daniel 3, 52-56
Del santo Evangelio según san Juan 8, 31-42 

Bienvenidos hermanos a esta buena noticia de hoy, miércoles 16 de Marzo de la quinta semana del tiempo de Cuaresma. La liturgia de la Iglesia nos ha puesto a hacer lectio divina con el capítulo 8 del Evangelio de San Juan, se vislumbran todas unas afirmaciones de Jesús que tienen que ver con nuestras vidas, continúa además enfrentando a sus rivales, que se creen muy hijos de Abraham, descendientes de sus creencias, muy buenos y muy salvados, tal vez así como nosotros que nos creemos muy cristianos y muy hijos de la Iglesia.

Pero el Señor les hace ver que en su manera de vivir sus relaciones con los otros, consigo mismos, con las cosas y con Dios, hay mucha falsedad, engaños, contradicciones y verdades a medias. Por ejemplo en la imagen que predicamos de Dios,  engaños en la interpretación de las escrituras, también hay falsedad en la imagen que se tiene del hombre, por eso el Señor Jesús les habla de 3 temas que son fundamentales en la vida del discipulado: la verdad, la fe y la libertad.

La Fe: el Señor les dice, que se extraña frente a su comportamiento, porque la fe para Abraham es la confianza total en una Palabra que se convierte en promesa; ese hombre supo vivir y permanecer en la Palabra; uno permanece en el lugar de donde pertenece, en este caso es vivir en la Palabra de Dios y vivir de la Palabra de Dios, creer no es dar crédito a unas palabras, creer es adhesión, hacerla vida, hacer contenido de la vida misma de esa Palabra.

La Verdad: Todos queremos sacar a flote la verdad; la duda genera tantas divisiones, retrocesos, desesperanza. La mentira es tinieblas. Jesús les dice que la verdad es la realidad de Dios como Padre, porque eso revela la verdad de lo que somos nosotros, hijos amados. La verdad es la experiencia de un hombre cuando vive a Dios Padre que lo ama, esta es la verdad que revela al hombre mismo, al ser humano, somos los hijos amados de Dios. Esa es nuestra identidad, revelada por esta verdad: que Dios nos ama, es tierno, compasivo, que nos ve bien, a sus ojos somos preciosos, valemos.

Jesús afirma que la religiosidad ha desvalorado completamente al otro, lo ha disminuido, ha puesto al ser humano en una condición de inferioridad y pobreza; es una denuncia muy fuerte, por tanto esta verdad de Dios me muestra mi identidad: yo soy el amado, el que recibo la ternura de Dios, yo soy el valioso, fidelizado, no soy un abandonado, no soy un despreciado. Esta es la verdad que parte de la verdad de Dios, Jesús es muy contundente con esto; en eso consiste creer.

La Libertad: el hijo del Padre es un hombre libre, con un solo absoluto en su vida, el Padre mismo, la verdadera libertad dice Jesús es la total renuncia a sí mismo para afirmar al Otro, que es Dios, que es el Padre, y es la total renuncia a sí mismo para afirmar a los otros, que son los hermanos. La libertad consiste en poner como absoluto a Dios, y a los otros, a los hermanos. Por eso Jesús cuestiona una religiosidad que no pone en el centro a los demás, que reemplaza al otro por un código moral. Jesús nos dice que somos esclavos del pecado y moriremos por esa esclavitud. Y el pecado no es otra cosa que la afirmación del ego, ponerme yo como protagonista de toda la historia, tengo que ser el primero y si tengo que pasar por encima de los otros, pues pasamos, si hay que matar y comer del muerto pues matamos, lo primero es mi bienestar; ese es el pecado, la afirmación del ego pasando por encima de los otros, esclavos del faraoncito que hemos construido dentro de nosotros. Un ser humano que sólo acapara en detrimento de los otros, haciendo pobres a los otros; dice Jesús muy claramente, nosotros no podemos liberarnos de la tiranía del ego, solamente podemos ser liberados por la acción poderosa del Espíritu que es quien nos libera de nuestro ego, de nuestro pecado.

Oremos… digámosle a Jesús que nos deje ver nuestra realidad, ser los hijos amados del Padre, dile si es tu caso, Señor aún no me reconozco como tu amado, no tomo consciencia de la verdadera imagen del Padre que me ama, que me ve valioso, Señor Jesús regálanos el poder de tu Espíritu para que nos libere de nosotros mismos, de nuestro ego, que dejemos de ser el centro, abandonando a los otros, siendo infieles, no pensamos sino en cómo ser más grandes, cómo conseguir más bienestar, cómo conseguir más placer, si hay que pisotear a los otros pues lo hacemos, pero Señor Jesús haznos libres, para que podamos experimentar que el otro es hermano y debería estar en el centro antes que yo, eso nos hará bienaventurados y felices.

Alabado sea, Jesucristo!!!

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Una respuesta

  1. Cecilia Villegas

    Gracias por sus reflexiones que cada día nos enseñas para como ser verdaderos hijos de Cristo .Lo felicito por ser un buen maestro de la palabra de Dios

    marzo 16, 2016 en 6:18 pm

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