Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

Día 32


SÁBADO CUARTA SEMANA (DÍA 32)

Hoy es el día número 32 de tu caminar por el desierto cuaresmal.

El trayecto de hoy lo harás con mamá María y con ella le llevarás consuelo a una persona que lo necesita.

Oremos Señor, que tu amor misericordioso dirija siempre nuestros deseos y actividades, pues sabemos que sin tu ayuda no podemos complacerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

Una vida con propósito, Resumen del capítulo 32.

Usa lo que Dios te ha dado (2º Timoteo 2:15)

Dios merece lo mejor de ti.

La mejor manera de vivir tu vida es sirviendo a Dios de acuerdo con tu FORMA, para o cual debes descubrir tus dones, aprender a aceptarlos y a disfrutarlos de modo que puedas desarrollarlos a su máxima expresión.

DESCUBRE TU FORMA

Comienza a encontrar y clarificar lo que Dios quiere que seas y hazlo.

Comienza evaluando tus dones y recursos: Observa tus propios dones y confirma con otros que realmente los tienes. Puedes ayudarte con los aspectos de tu vida donde ya has tenido éxito para identificarlos. También es útil que sirvas en diversos ministerios al principio, para que puedas explorar dones que no sabías que tenías.

Considera las oportunidades y la personalidad: Pregúntate a ti mismo: ¿Qué es lo que realmente disfruto hacer? ¿Cuándo me siento vivo completamente? ¿Qué es lo que hago cuando pierdo la noción del tiempo? Esto te ayudará a enfocarte.

Examina tus antecedentes y extrae las lecciones que aprendiste: Extraer las lecciones de tus experiencias toma tiempo. Te recomiendo que tomes un fin de semana completo para un retiro y hagas una revisión de tu vida, en la que puedas hacer un alto para que veas cómo Dios ha trabajado en momentos decisivos en tu vida y consideres cómo quiere que uses esas lecciones para ayudar a otros.

ACEPTA Y DISFRUTA TU FORMA

Tu forma fue determinada soberanamente por Dios para su propósito, de manera que no debes resentirte o rechazarla. En lugar de intentar parecerte a alguien, celebra la singularidad que Dios te dió.

Puedes cometer el error de ampliar tu ministerio más allá de aquello para lo que Dios te ha formado, con lo cual sufrirás stress y serás menos eficiente.

Otro error común es comparar tu ministerio con el de otros o tratar de conformar tu ministerio a las espectativas de otros. Compararte te roba el gozo de tu ministerio, porque te desanima o te llena de orgullo.

MANTENTE DESARROLLANDO TU FORMA

La parábola de los talentos nos enseña que Dios espera de nosotros que hagamos lo máximo con lo que Él nos da. Debemos cultivar nuestros dones y habilidades, manteniendo nuestros corazones ardientes, creciendo en nuestro carácter y personalidad, ampliando nuestras experiencias de manera que cada vez seamos más eficaces en nuestro servicio.

PREGUNTA DEL DÍA: ¿Cómo puedo hacer mejor uso de lo que Dios me ha dado?

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