Proclamando tu amor, Alcanzando tu vida.

Día 35


MARTES QUINTA SEMANA (DÍA 35)

Hoy es el día número 35 de tu caminar por el desierto cuaresmal. ¡cuánto desea Jesús, celebrar la pascua contigo!

Te proponemos que en un momento de este día, tomes una cruz, colócala a tu espalda y pienses en las veces que has renegado de Dios.

Oremos Concédenos, Señor, ser perseverantes en el fiel cumplimiento de tu voluntad, para que en nuestros días crezca tu pueblo no sólo en número, sino también en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

Una vida con propósito, Resumen del capítulo 35.

El poder de Dios en tu debilidad (2º Corintios 12:9)

A Dios le encanta usar a los débiles.

Pensamos que Dios sólo quiere usar nuestras fortalezas, pero también quiere usar nuestras debilidades para su gloria. Que Dios use a los imperfectos es muy alentador para todos nosotros, porque todos las tenemos. Dios ama y usa a los imperfectos, a las personas ordinarias para hacer cosas extraordinarias a pesar de sus debilidades.

Solemos negar nuestras debilidades, las defendemos, las excusamos, las ocultamos y las resentimos. Eso le impide a Dios usarlas de la manera que desea hacerlo.

Una debilidad no es un pecado ni vicio ni un defecto de carácter que puedas cambiar. Una debilidad es cualquier limitación que tengas o heredaste y no tienes poder para cambiarla.

Para que Dios nos use debemos seguir el modelo de Pablo:

Reconoce tus debilidades: Admite tus imperfecciones. Deja de pretender que tienes todo bajo control y sé honesto contigo mismo. en vez de vivir negando o dando excusas. Sólo eres un ser humano y así debe ser.

Alégrate con tus debilidades: Nuestras debilidades nos hace depender más de Dios, lo cual es provechoso. También nos previene contra la arrogancia e ir demasiado rápido. También nos animan al compañerismo entre los creyentes, somos fuertes en la unidad. Además te permiten ser misericordioso con otros. Las cosas que más te apenan, las que más te avergüenzan, y las que menos quieras compartir, son las herramientas que Dios puede usar con más poder para sanar a otros.

Comparte sinceramente tus debilidades: Permítete ser vulnerable, quítate la máscara y comparte todo lo que guardas, tus luchas, de manera que Dios pueda usarte en servir a otros. Toma el ejemplo de las cartas de Pablo donde expresó:

  • Sus fallas: “Cuando quiero hacer lo bueno, no lo hago, y cuando trato de no hacer lo malo, eso
    hago”.
  • Sus sentimientos: “Yo te dije todos mis sentimientos”.
  • Sus frustraciones: “Fuimos realmente agobiados, abrumados, y temimos que nunca podríamosvolver a vivir a través de esto”.
  • Sus temores: “Cuando yo vine a ti, estaba débil, temeroso y estremecido”.

La vulnerabilidad te ayuda a liberarte emocionalmente, alivia el estrés, desactiva tus temores y es el primer paso para la libertad. Cuando ven a Dios usándote a pesar de tus debilidades, eso consuela a otros y piensan: “¡Puede ser que Dios me use!” La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección, sino la credibilidad y para que la gente confíe en ti debes ser honesto.

Gloríate en tus debilidades: En vez de mostrarte autosuficiente e insuperable, obsérvate a ti mismo como un trofeo de gracia. Esto te permite ver mejor el poder de Dios y su Espíritu. En ocasiones Dios convertirá una fortaleza tuya en debilidad para usarte de un modo nuevo.

PREGUNTA DEL DÍA: ¿Estoy limitando el poder de Dios en mi vida tratando de ocultar mis debilidades?

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