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La buena noticia del día – miércoles 25 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Isaías 7, 10-14

En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: «Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto». Contestó Ajaz: «No la pediré. No tentaré al Señor».

Entonces dijo Isaías: «Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros».

Sal 39,7-8a.8b-9.10.11

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia
y tu lealtad ante la gran asamblea. R/.

Hebreos (10,4-10):

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”» Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni victimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.» Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».

María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

ChiquiAsamblea, Marzo 21 2015

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Lugar: Centro de Formación Tierra Nueva del Minuto de Dios (Circular 4ª No. 70 – 79 Barrio Laureles, Medellín, Colombia, a media cuadra de Mondongo de la 70).

Entrada es totalmente gratuita.

Informes: 448 1230 opción 1.

¡ALABADO SEA JESUCRISTO!

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La buena noticia del día – jueves 12 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Ezequiel 47, 1-9. 12

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas. Midió quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la cintura. Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?»

Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás, vi una gran cantidad de árboles en una y otra orilla. Aquel hombre me dijo: «Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina».

Juan 5, 1-3. 5-16

Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo». Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda»: Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: «No te es lícito cargar tu camilla»: Pero él contestó: «El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?” Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: «Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor». Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Reflexión  

Hemos comenzado la cuarta semana de cuaresma la Iglesia nos invita a recorrer el camino de Jesús al clavario, camino de Gloria. Dos partes tiene este camino: el primero es un camino acompañado de muchos signos, no se pueden quedar solo en las sanaciones, el signo nos lleva a otra parte, nos hace trascender. Es el camino de la nueva humanidad, de la nueva creación. Este camino de Jesús llevando a cabo una nueva humanidad, lo acompañamos con las espectaculares profecías del futuro que nos depara, de los cielos nuevos y la nueva tierra, de un mundo sin violencia, ni injusticia, ni niños malogrados, ni corrupción.

Es tiempo de darle a Jesús, a Su Palabra, A su experiencia de Dios, a Su estilo de vida, Su compromiso radical con los pobres y marginados, el primer lugar. Es la hora de Jesús en la vida.

El evangelio de Juan nos enseñará una cosa: Jesús debe restaurar la humanidad la creación, para llegar a la Gloria, por ello tendrá que entregar la propia vida. Esto implica sobre todo un cambio en el paradigma de Quien es Dios para mí, que significa ser creyente.

Para que una nueva creación sea lograda es totalmente indispensable, Adherirse a la persona de Jesús.

Reflexionen en esto. Ayer el Evangelio de Juan nos trae a un hombre poderoso, muy poderoso, signo del poder del mundo, al límite de su incapacidad: el tiene poder para aplastar, construir un imperio arrasando a quien se le atraviese, pero no tiene poder para la vida, su hija está enferma, lo que más quiere está a punto de perderla y su poder no sirve para retener su vida. E se presenta ante Jesús se adhiere a Él, a Su Palabra y puede él y su familia participar con su familia de la vida que viene solo del Padre.

Hoy Jesús pone sobre la mesa algo que puede ser decisivo a la hora de consolidar una nueva humanidad, la religión, la forma como nos relacionamos con el Padre. Para Jesús es un escándalo lo que la estructura religiosa ha dejado  a un lado, una multitud de ciegos, cojos, paralíticos, resumen esta expresión de todos los pobres y marginados. Nos presenta el evangelio a un hombre con 38 años, toda la vida, esperando un movimiento espiritual o mesiánico, que le traiga la d salvación de Dios, nos presenta a un hombre solo, marginando toda su vida esperando que alguien lo ayude. Es el escándalo de Jesús una religión suntuosa, con Leyes, con Sabiduría, con rituales de purificación pero sin ninguna responsabilidad salvífica por el otro. Jesús es el Hijo del Padre que se responsabiliza de los otros.

Señor, necesitamos tanto de ti, llénanos de tu presencia cada día; tú eres nuestro refugio y nuestra fuerza.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

La buena noticia del día – viernes 13 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Oseas 14, 2-10

Esto dice el Señor Dios:
“Israel, conviértete al Señor, Dios tuyo,
pues tu maldad te ha hecho sucumbir.
Arrepiéntanse y acérquense al Señor para decirle:
‘Perdona todas nuestras maldades,
acepta nuestro arrepentimiento sincero,
que solemnemente te prometemos.

Ya no nos salvará Asiria,
ya no confiaremos en nuestro ejército,
ni volveremos a llamar “dios nuestro”
a las obras de nuestras manos,
pues sólo en ti encuentra piedad el huérfano’.

Yo curaré sus infidelidades, dice el Señor;
los amaré, aunque no lo merezcan,
porque mi cólera se ha apartado de ellos.
Seré para Israel como rocío;
mi pueblo florecerá como el lirio,
hundirá profundamente sus raíces, como el álamo,
y sus renuevos se propagarán;
su esplendor será como el del olivo

Volverán a vivir bajo mi sombra,
cultivarán los trigales y las viñas,
que serán tan famosas como las del Líbano.
Ya nada tendrá que ver Efraín con los ídolos.

Yo te he castigado, pero yo también te voy a restaurar,
pues soy como un ciprés verde,
y gracias a mí, tú das frutos.

Quien sea sabio, que comprenda estas cosas
y quien sea prudente, que las conozca.
Los mandamientos del Señor son rectos
y los justos los cumplen;
los pecadores, en cambio, tropiezan en ellos y fracasan”.

Marcos 12, 28-34

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos».

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Reflexión  

Como todos los viernes de Cuaresma tenemos hoy también, una reflexión sobre la conversión.

Quisiera comenzar con el libro del profeta Oseas que nos trae la liturgia de hoy.  Es un libro muy hermoso que nos habla de la conversión y de una característica muy importante de  ella.  Les cuento la historia: Oseas era de una familia sacerdotal muy famosas por su piedad y su prestigio.  Oseas se casa con una niña muy linda.  Todo marcha muy bien, hasta el primer año  cuando la mujer le comienza a ser infiel, acostándose con el uno y con el otro. Viene el primer hijo, a quien llama este “no es mío”.  Viene un segundo hijo a quien llama “aquí no hay nada”.  En esta situación clama al Señor: dónde cometí un pecado para estar viviendo lo que estoy viviendo, quién Señor en mi familia cometió un pecado para que yo esté viviendo las consecuencias de éste.  El Señor le contesta: No te quejes.  Lo que pasó con tu esposa es lo mismo que me pasa a mí con el pueblo de Israel.  Cuánto le he amado, cuanto le he querido, cómo le he hecho grande y mire como me paga. Se ha ido detrás cualquier ídolo; pone su fuerza y su esperanza en los ejércitos, pone su fuerza en las riquezas.  Entonces el Señor le dice: vamos a hacer una cosa Oseas, vamos a conquistar el corazón de ella y yo conquistaré el corazón de mi pueblo Israel.  Esta revelación conmovió al profeta y comenzó a hacer una predicación que nunca el pueblo había escuchado.

Había una dinámica de salvación: Yo peco, yo me arrepiento, yo me convierto, Dios me salva.  Oseas comienza a predicar otra dinámica de conversión: Dios está locamente enamorado de su pueblo infiel y hará hasta lo imposible por conquistar su corazón y le amará aunque no se lo merezca, le dará lo mejor, lo adornará con lo mejor.  Esta predicación de Oseas cambia toda la dinámica de conversión y seguramente le dio muy duro a la conciencia del pueblo de Israel, ellos no entendieron.

Aquí se dan las bases de la conversión desde la dinámica de Jesucristo.  La conversión no se logra por un esfuerzo persona; yo peco, yo me arrepiento, yo me convierto, entonces me salvo.  Así no es la dinámica que nos trae el profeta.  La dinámica es. DEJATE  AMAR POR DIOS.  Deja que el Señor derrame en ti todo su amor y con esas acciones de amor de Dios, tú volverás su corazón a Él y Él transformará tu corazón en un corazón fiel.  Esa también es la predicación de Jesús: Déjate amar por Dios.  Deja que el Señor ejerza toda su acción amorosa en tu vida.  Entonces podrás amarlo como lo debes amar, entonces podrás serle fiel, ya no tendrás ningún ídolo. Entonces pondrás tu esperanza en el Señor.  Pondrás tu esperanza en el Señor que te cuida y que te salva.  El Señor que te llenará de frutos que te enriquecerá con su amor, curará las heridas causadas por tus extravíos, el Señor te apartará de toda consecuencia del mal en tu vida, toda idolatría en tu vida.  Hoy es día de conversión, pero la conversión nunca será el fruto de tu esfuerzo por arrepentirte y por no cometer un pecado.  Hay aquí una afirmación muy fuerte y un llamado a una experiencia más fuerte. DEJATE AMAR POR DIOS.

San Pablo en la carta a los Efesios decía: El Señor nuestro Dios en su amor, hará que nosotros echemos raíces en su amor y en su experiencia de amor, esa es la característica de la conversión.  DEJATE AMAR POR DIOS, permite que el Espíritu Santo derrame el amor de Dios en tu corazón. No te imaginas lo grande, lo profundo, lo alto, lo ancho que es el amor que Dios te tiene. Y Dios en tu amor te dará un nuevo corazón.  Tú no te lo mereces, pero Dios hará eso.

Y Jesús vino a hacer realidad eso que nosotros tengamos un corazón que ame a nuestro Dios, que eche raíces en la experiencia de Dios.  A eso vino Jesús, nos regala su Espíritu, por eso El nos salva.  Por eso el Espíritu de Dios pone su amor en los corazones y por eso nosotros tendremos solo ojos para nuestro Dios, tendremos un amor absoluto por nuestro Dios.  El ocupará el primer lugar en nuestra vida.  Ya no los ídolos, las armas, el dinero, el poder, lo que le quita el primer lugar a nuestro Dios y una manera de conversión muy clara.  Si hemos experimentado el amor de Dios, somos capaces de amar.  La consecuencia de un proceso de conversión es experimentar sentirnos amados y reconstruidos y valorados, vamos a ser capaces de amar al otro, de restaurar al otro, de ponerlo en el primer lugar, de intercambiarlo por nuestros intereses:  primero él que mis intereses.

La manifestación clara del amor de Dios en nosotros será el amor al otro y entonces construiremos Reino de Dios.  No nos convertiremos por convertirnos, nos convertiremos al Reino de Dios y seremos los que construyen y edifican el Reino de Dios en medio de nosotros.

Aquí estamos Señor; para escuchar tu vos, para entender que nos quieres decir al corazón, para caminar contigo. “Aquí estoy Señor”

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

La buena noticia del día – jueves 12 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Jeremías 7, 23-28

Esto dice el Señor: “Esta es la orden que di a mi pueblo: Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien”.

Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.

Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: ‘Este es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. Ya no existe fidelidad en Israel; ha desaparecido de su misma boca‘”.

Lucas 11, 14-23

En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».

Reflexión  

Seguimos en camino a la Pascua, al Hombre Nuevo, a la nueva situación, a la Nueva Creación, a los Cielos Nuevos y a la Tierra Nueva y todos los días reflexionamos en algo.

Para mí hoy la Iglesia con las lecturas, nos mete en un tema muy profundo y muy interesante. Les doy unos puntos de reflexión.

  1. Caminar al ritmo de la palabra de Dios, construir la vida a impulsos de la palabra de Dios. Es una opción en la vida. Hay otras propuestas en el mundo pero como dice Jesús, esta es la más fuerte, esta es la que da seguridad. Entonces la pregunta es esta. ¿Cómo vas construyendo tu vida, tu camino, a impulsos de qué?

La primera Lectura de Jeremías nos trae un cuestionamiento del Señor: Usted construye su historia a impulsos de qué, de sus ideas, de sus maldades, de sus demonios, de la violencia, de su insensatez? Construimos la historia en base a los recuerdos, de los errores, las equivocaciones y así la vida se vuelve imposible. Hay una invitación clara de nuestro Dios: Dejen construir su vida a impulsos de la Palabra. Dejen que sea la Palabra la que dirija su vida, vivan bajo las órdenes del Señor. En el A.T. esa experiencia era muy importante. Hay libros enteros como el Éxodo, como Números, los libros de los Profetas que nos dicen de la necesidad de vivir al ritmo de la Palabra de Dios. Hay muchos textos que dicen que cuando Dios se levantaba en su expresión de fuego o de nube, el pueblo se levantaba. Que si el Señor se detenía, el pueblo se detenía, que si el Señor cogía una ruta, el pueblo seguía esa ruta. Dejarse guiar por Dios sobre todo donde no hay caminos. Construimos a impulsos de nuestros miedos, de nuestras ideas, de nuestras hormonas. Construimos la vida a impulsos de lo que hoy sentimos y mañana no.

  1. Un camino que exige total confianza en el Señor es confiar en que Dios tiene un plan. No se trata de dejarle a Dios todo, se llama discernir, dejarse guiar por el Espíritu en los caminos que Él abre, pero a veces se dan pasos en la incertidumbre, en lo desconocido, en lo que es incierto y por esos se necesita confianza en el Señor. De eso se trata construir una vida desde la palabra de Dios, hay que confiar porque al Señor le gusta que nos abramos paso a través de imposibles, que construyamos una barca en el desierto, que se abra un camino por el mar, el mar es lo desconocido, lo que nos aterroriza y él abre un camino por ahí. Lo del Señor son muchos imposibles, construir desde donde no vemos posibilidades. El Señor es así, nos dice metámonos en lo imposible, aventuremos la vida, seamos capaces de cosas. Se necesita una confianza total en que él tiene un plan, en que ese plan se va a cumplir perfectamente en mi vida. Esa es la segunda característica confiar que el Señor tiene un plan con nosotros y su plan se está llevando. Nosotros tenemos que hacer lo nuestro, claro que si, pero él sabe hacia dónde dirige la vida nuestra.
  1. El futuro se confía a Dios. Nosotros hacemos el presente, y evocamos el futuro con las acciones que hacemos ahora. Hoy hago estas acciones para que surja una situación nueva. Pero Uno no mide los alcances inesperados de las acciones que realizamos. Creemos realizar una acción en discernimiento, pero a veces toman unos rumbos indefinidos y ahí es necesario confiar en que Dios hace futuro. Con mis acciones yo digo qué va a ser de mi mañana, con mis acciones presentes, es verdad, toda acción desarrolla un montón de fuerzas que llevan a unas consecuencias. Pero hay que tener esperanza. Dios llevará a buen fin el resultado que se desarrollan por nuestras acciones. Dios las va a llevar a buen fin. Esto es esperanza, se construye en esperanza. Damos pasos de fe en esperanza. Y cuál es la esperanza? Dios hará algo bueno con eso que yo de corazón hago. A veces uno no sabe qué hacer, que decisiones tomar y qué va a ocurrir con esa acción. ¿Haré un mal, tomaré una mala decisión?. Ahí es donde entra la esperanza. Dios sabe hacer futuro con esas decisiones que tomamos. Nosotros tratamos de hacerla en consciencia, tomando precauciones, en oración, pensándolas bien, pero a veces las fuerzas que se desarrollan de ahí toman unas direcciones indeterminadas. Ahí hay que creer que Dios hace futuro, por eso hay que vivir la vida en esperanza.
  1. Hay que decidirnos a someternos al dominio de Dios. Eso es muy importante en la vida, someternos al dominio de Dios. Eso es lo del Evangelio, Jesús es el más fuerte. Nuestro Dios es el más fuerte. Usted por qué no deja que su vida sea sometida por el más fuerte, usted por qué no vive en los dominios de Dios y si vive en los dominios de demonios. Es una decisión que toma cada cual a veces por desconocimiento del Señor. Él es el más fuerte. A veces por desconocimiento de Su poder, no confiamos en el Señor, no sometemos nuestra vida a Él, por desconocimiento, por miedo. Porque meterse en los dominios del Señor implica rupturas. Él es el más fuerte. Comprometamos nuestra vida con el que puede. Cuando uno va a comprar un seguro, uno se fija muy bien en la aseguradora para que no te dejen tirado en medio de una situación de enfermedad o de crisis entonces uno toma sus precauciones. Entonces usted por qué no se mete con el que es, por qué no deja que la vida esté en los dominios de Dios, en los dominios de Jesús. Él es el más fuerte. El somete todos los demonios, toda la maldad, la violencia, las ideas de rencor, de odio, Solo Él las somete, los sentimientos de depresión, de fastidio. Él puede hacer muchas cosas en tu vida porque Él es el más fuerte. ¿En manos de quién estas, en manos de quién has puesto la vida. Por qué no eliges al que es más fuerte?

Las lecturas me ponen a pensar en la manera como construyo mi vida y mi historia. Me gusta cuaresma y que nos preparemos con la liturgia de esta manera.

Señor en este día, en este tiempo de Cuaresma; todos juntos queremos pedirte que nos instruyas para caminar y vivir al ritmo de tu Palabra. Esa Palabra tuya que es viva y eficaz, esa Palabra que cambia la forma de pensar, la forma de actuar y así poder llegar a esos Cielos Nuevos y a la Tierra Nueva.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

La buena noticia del día – miércoles 11 de marzo 2015

Deuteronomio 4, 1. 5-9

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: “Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongan en práctica y puedan así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar.

Yo les enseño mandatos y preceptos, como me ordena el Señor, mi Dios, para que se ajusten a ellos en la tierra en que van a entrar y que van a tomar en posesión. Guárdenlos y cúmplanlos, porque ellos son su sabiduría y su prudencia a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticia de todos estos preceptos, se dirán: ‘En verdad es pueblo sabio y prudente esta gran nación‘. Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?

Pero ten cuidado y atiende bien: No vayas a olvidarte de estos hechos que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; al contrario, transmíteselos a tus hijos y a los hijos de tus hijos”.

Sal 147,12-13.15-16.19-20
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.R/.

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos».

Reflexión
Continuamos en este camino de cuaresma de cara a la Pascua.  La pascua es el resurgimiento de un hombre nuevo levantado por el Espíritu de Dios.

La liturgia nos trae hoy una reflexión que tiene mucho que ver con la adhesión a Dios y la adhesión a Jesús. Es una invitación a revisar unas actitudes, gestos, palabras, procederes, comportamientos. Es con relación a las normas, los mandatos.  También pensemos en los mandatos civiles que tenemos.  Para el pueblo de Israel esta mediación era realmente muy importante y nuestro Dios se los hizo entender así.  Examinemos un poquito el Deuteronomio.  El Señor tiene un proyecto. Así se reveló a Abraham, el proyecto de construir una comunidad nueva que sea bendición para las demás comunidades del mundo.  Una comunidad nueva que empuje la historia, que experimente la presencia de Dios.  A esa comunidad, con todas las vicisitudes Dios la acoge,  esa es la comunidad que eligió, cayó en la esclavitud y el Señor la libera y vuelve y la forma como comunidad.  A esa comunidad el Señor entonces le da un don, un regalo: unas normas, unos preceptos.  Cuál es la motivación de esos preceptos, pues no eran como darle gusto a nuestro Dios, están dadas para que se experimente la presencia liberadora de Dios, la presencia de Dios que es salvadora.  En eso consistía la ley: Era un regalo para garantizar la vida.  La ley expresaba la sabiduría de Dios, la presencia de Dios, de una manera concreta en medio de Su pueblo.  La ley expresaba la perfecta comunión con nuestro Dios, era un camino de comunión.  Entonces las leyes no están dadas ahí como cosas, la leyes deberían cumplir un cometido y el cometido era algo concreto: manifestar la presencia de Dios, el camino de sabiduría y el camino de comunión con Dios.  En eso consistía la ley.  Claro, no la puede cumplir sino un hombre libre, un hombre que ha experimentado el amor y la liberación de Dios. Alguien que ha sido liberado.  La ley tenía una dinámica: Es el producto final de haber experimentado la liberación de Dios. de haber sido arrebatado de la esclavitud.  Un hombre cumple la ley si ha experimentado el amor de Dios, su misericordia, su paciencia, su ternura, su perdón su fidelidad. Ese puede cumplir la ley de Dios.  Ha cumplido la ley de Dios el que ha experimentado que es pertenencia de Dios, esta experiencia de comunión lleva finalmente a la ley.  La ley es la expresión de un hombre en comunión con su Dios, de un hombre en el que se refleja y se experimenta a Dios.  Las leyes no se dieron para contentar a Dios que “está eternamente enojado”, el Dios caprichoso, no.  Nosotros tenemos una visión a veces muy impersonal de la ley  y pensamos que son cosas.

Entonces en qué sentido habla Jesús sobre las leyes y por qué dice “El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. Pues en esto: la Ley refleja La presencia de Dios en la cotidianidad.

Revisemos nuestras actitudes frente a los mandatos o pensemos en cualquiera de las normas civiles, el respetar un pare, por ejemplo.  Para un cristiano las normas, no son impersonales, no son cosas, tienen unas motivaciones más profundas.  Con las normas se expresa una comunión con el Padre, se expresa una libertad, se expresa una experiencia de amor.  Cuando yo hago un pare y permito que los otros pasen, eso qué está diciendo? que yo tengo un mundo que comparto con otros, que los otros son hermanos, que yo respeto al otro en su dignidad, que el otro para mi es una persona sagrada, que su vida vale.  Yo experimento la armonía de Dios en mi vida y construyo un mundo armónico.  Yo experimento que Dios me ha sacado del caos, yo experimento que por lo tanto estoy llamando a construir un mundo de orden, un mundo integral donde la vida del otro debe ser respetada, debe ser querida.  Pienso en el pare que nadie respeta, que refleja la violación de una norma cívica como esa? refleja un hombre sin comunión con Dios, sin  libertad, sin respeto por la vida de los demás, está manifestando su esclavitud, es un hombre que genera caos, entonces con este ejemplo tan sencillo vamos entendiendo el sentido de la Ley.  No matarás, no robarás, honrarás padre y madre, Eso manifiesta de una manera clara el Reinado de Dios en la vida de todos. No podemos ver en la norma algo impersonal, algo que hay que cumplir porque si no peco. NOOO.  Ven lo que nos dice el Señor.  A qué nos lleva todo esto?. A revisar un montón de actitudes y comportamientos de cara a expresar lo que es desde Dios, un hombre reinventado por Dios, un hombre recreado por Dios.  Que me dice el Señor hoy con las lecturas: Revisa mucho de tus actitudes con respecto a ti mismo y con respecto a los otros. Revisa muchas maneras de ser, revisa maneras de expresarte, eso me está diciendo hoy. Reviso actitudes diarias, algunas que se me han vuelto costumbre, por ejemplo no hacer caso a una norma simple como parar. Revisa una actitud de esas tan sencilla. Y date cuenta si son expresiones de la presencia de Dios en tu vida.  Se construye un hombre nuevo desde pequeños detalles.  Dice Jesús, el que no cumpla ni la más pequeñas de las normas y el que las enseñe a no cumplirlas aún la más pequeña de las normas, no entrará en el Reino de los Cielos.  Cada pequeña conducta puede construir el Reino.  Se necesita un hombre nuevo que tenga la experiencia de liberación, de amor, de comunión con Dios, para que pueda conquistar, prosperar, habitar, extenderse, crecer, gobernar, hacerse fuerte, acoger, avanzar.

¿Qué actitudes hay de hombre viejo en ti? ¿Qué actitudes hay de caos? ¿Qué actitudes hay de esclavo? ¿Qué actitudes hay de no amor?

A trabajarle a la adhesión a Jesús.  Esto hará posible un hombre completamente integrado, integrado a los demás, integrado a la vida, a la historia, un hombre que integra, que deja huella.

Digámosle al Señor que le presentamos muchas actitudes de nuestra vida, las más pequeñas, los gestos con los otros, las palabras, las actitudes que se me vuelven cotidianas y paisajes, en ellas demuestro muchas cosas:  Demuestro mi comunión contigo o demuestro el caos que todavía hay en mi vida, la oscuridad que hay en mi vida.

Señor permíteme por la acción de tu Espíritu que mi vida sea reinventada, mi mente, mi manera de pensar, mi manera de relacionarme con los otros.  Recrea actitudes en mi, pensamientos, sentimientos, maneras de ser, maneras de ver a los demás, maneras de ver la vida, dame unos sentimientos, un corazón, una voluntad nueva, unos pensamientos nuevos.  Dame sobre todo un sentir nuevo en mi corazón y en mi vida.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

Escuche la emisora por internet en http://www.minutodediosmed.org o desde su celular por medio de la aplicación Tunein.

La buena noticia del día – martes 10 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Daniel 3, 25. 34-43

En aquel tiempo, Azarías oró al Señor, diciendo:
“Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca;
por el honor de tu nombre no rompas tu alianza;
no apartes de nosotros tu misericordia,
por Abraham, tu amigo,
por Isaac, tu siervo,
por Jacob, tu santo,
a quienes prometiste multiplicar su descendencia,
como las estrellas del cielo y las arenas de la playa.

Pero ahora, Señor, nos vemos empequeñecidos
frente a los demás pueblos
y estamos humillados por toda la tierra,
a causa de nuestros pecados.
Ahora no tenemos príncipe ni jefe ni profeta;
ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda ni incienso;
ni lugar donde ofrecerte las primicias y alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón adolorido
y nuestro espíritu humillado,
como un sacrificio de carneros y toros,
como un millar de corderos cebados.
Que ése sea hoy nuestro sacrificio
y que sea perfecto en tu presencia,
porque los que en ti confían no quedan defraudados.

Ahora te seguiremos de todo corazón;
te respetamos y queremos encontrarte;
no nos dejes defraudados.
Trátanos según tu clemencia
y tu abundante misericordia.
Sálvanos con tus prodigios
y da gloria a tu nombre”.

Sal 24,4-5ab.6.7bc.8-9

R/. Señor, recuerda tu misericordia

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete».

Entonces les dijo Jesús: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar su deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Reflexiones de las lecturas

Estas reflexiones que nos trae la Iglesia hoy desde la Palabra de Dios nos ha propuesto el tema de Ofensa y Perdón desde la perspectiva de Jesús, desde la propuesta de Dios, no desde la propuesta nuestra.  Nuestro país está centrado en un proceso de perdón y reconciliación pero a veces desde nosotros.

Miren esta Palabra lo que nos trae.  A mí me resulta escandaloso.

Sobre el Perdón, dice Jesús, no es una forma de sentirse bueno y justo, ahí está el meollo, no es una forma de sentirnos aliviados y justos.  Pedro le pregunta a Jesús hasta cuánto tengo que perdonar.  La prescripción para el judaísmo era perdonar tres veces, entonces si perdonas tres veces ya cumpliste el mandato, ya pasas como justo y como bueno. El Señor le dice, no, no se trata de eso y a mí me parece que aquí viene lo que me desacomoda: No se trata de cumplir un mandamiento, no se trata de una reivindicación de una ofensa.  Miren lo que nosotros enseñamos: Cuando yo hablo del perdón estoy diciendo a la otra persona: Si usted perdona consigue la paz, si usted perdona se le quita el rencor, si usted perdona se llena de tranquilidad, si usted perdona puede ser feliz, es decir el perdón como un beneficio para mí, así lo hemos predicado.  Resulta que Jesús nos está poniendo en otra dinámica, cuando uno examina la Palabra, la dinámica es otra, Jesús va a la calidad del perdón.  Es cierto que el perdón cualifica, o sea que hace mejor al que perdona, claro porque lo hace igual a Dios, pero el perdón sobre todo lo que hace es transformar el corazón del otro, el perdón está encauzado al otro, el perdón debe transformar el corazón del perdonado.  La primera lectura y el salmo dan la clave sobre lo que es el perdón: El perdón es tratar al otro con misericordia, el perdón debe liberar al otro, el perdón debe dar vida al otro, el perdón hace que el otro camine en un camino de rectitud. Eso es muy tremendo porque entonces no está dirigido el perdón hacia a mí sino pensado en la transformación de la vida del otro y ahí si pues esto se nos pone como más duro, porque entonces el perdón es una negación de mi derecho, me niego al derecho de reparar mi ofensa siempre y cuando el otro transforme su manera de pensar y su manera de vivir.  Por eso es cuando dice Jesús que debe ser hasta setenta veces siete, es decir el perdón hasta que no transforme la mente del otro no debe cesar.  Bueno, como dura la cosa.  Entonces el perdón será como un reflejo en mí, de lo que Dios es y quién es Dios? el que libera al otro, no a mí, pero para ello tengo que ser un hombre libre, que para yo dar vida al otro yo tengo que estar lleno de vida.  Claro que para hacer caminar al otro en rectitud ya tengo que estar caminando en rectitud y eso es lo que dice el Señor.

Sobre la Ofensa desde la parábola del Evangelio.

Hay dos comportamientos frente a la ofensa.  Uno es la dureza, la demanda. El de tratar de acabar con el otro, hasta que pague por la ofensa recibida. Cuando uno es ofendido legalmente uno demanda al otro hasta que consiga el beneficio de lo que le hicieron, esa es una posibilidad, la del mundo, entonces ofenden a alguien y él demanda y termina ganándose un montón de plata en la demanda, termina es beneficiado.  En cambio está el otro camino que es el que propone Dios que se llama la misericordia.  Es un acto donde se perjudica a uno  mismo.  Eso fue lo que hizo Jesús.  La misericordia en Jesús llevó hasta perjudicarse el mismo.  El mismo entrega la vida para que el otro sea rescatado de su inconciencia, de su oscuridad, de su insensatez, asumir las consecuencias del pecado del otro.  Eso fue lo que hizo Jesús. Y el Padre al entregarnos a Jesús. El perdón es la renuncia al propio derecho. Ese es el camino de la misericordia.  ¿Qué hay que hacer?  Muy teso, si entendemos el perdón así.  El perdón es negar mi propio derecho con respecto a que alguien me ofenda y asumir la consecuencia del pecado del otro.  Eso es lo de Jesús, para que se transforme una realidad, no se transforman las realidades haciendo una reivindicación de una acción, no. Pero la misericordia si transforma y esa es la opción de Dios.

Entonces que se necesita para la experiencia del perdón, el Espíritu de Jesús, no hay más.  Es él el que me pone en una condición de misericordioso, de liberador, de dador  de vida, de transformador de realidades negativas.  Qué hay que hacer para ser portador de la salvación que Jesús trajo, pues adherirnos a Jesús.  No nos queda otra y cómo vamos a perdonar si no nos adherimos al Espíritu de Jesús que es el Espíritu mismo de Dios, que es el Espíritu de misericordia?  El nos dará un corazón como el del Padre, un corazón que libere, que transforme al otro, que ayude a que el otro salga de su hueco y de su oscuridad.

Por eso adherirnos a Jesús, ese es el camino de cuaresma para ser hombres de perdón, para ser instrumentos de salvación como Jesús lo fue.  Para liberar, dar vida y transformar realidades.  Necesitamos adherirnos a la persona de Jesús.

Señor, acepta hoy nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde como un sacrificio agradable a ti, acepta hoy este corazón nuestro dispuesto a tu acción, a la acción de tu Espíritu.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

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La buena noticia del día – lunes 9 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Segundo Libro de los Reyes 5,1-15ª

Salmo 42(41) ,2-3.43 (42) ,3-4.

Evangelio según San Lucas 4,24-30

Intención de Despeñarlo. 

Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

La Iglesia en estas lecturas nos invitan a reflexionar sobre una cosa muy interesante, muy propia del acercamiento al tiempo de la Pascua y tiene que ver con los motivos y las razones por las cuales nos resistimos tanto a Jesús, por qué no podemos entregarnos a nuestro Dios, por qué no aceptamos su Palabra, por qué no podemos aceptar la vida de Jesús, por qué no aceptamos el don de Dios que es Jesús.  Hay tantas razones.  Hoy es el día para pensar en esto: ¿Por qué me resisto tanto a Jesús?

¿La intención cuál es? La del salmo: Que todos terminemos fascinados por nuestro Dios.  De pronto al descubrir estas razones nosotros tengamos más sed de Dios, más ganas de estar en sus caminos siguiéndolo, con más ganas de adherirnos a Él.

Miren las razones de Naamán. Son tres:

1.       El tiene una mentalidad muy primitiva. El piensa que cada dios es para cada nación y para cada cultura.  No tiene en su mente un Dios que ama a todos los hombres, para él se le hace imposible un Dios que tenga un plan universal de salvación.  Eso para el todavía es imposible, pensar en un Dios universal que tiene un plan de amor, que todos le pertenecemos en su corazón y en su mente y que no le somos indiferentes.  Pensar en un Dios que mueve la historia, que mueve el universo.  Ese no era Naamán.  Entonces se resiste a pensar en un Dios así, pues todos sus dioses tan territoriales, tan temporales, tan culturales, tan de un momento, en cambio al Dios eterno no lo habían conocido y esa va a ser la experiencia de Naamán.

2.        Naaman cree que él tiene que comprar a Dios.  En su cultura cananea había que sacrificar seres humanos, había que hacer muchas ofrendas y sacrificios para ganarse la bondad de un dios caprichoso.  El no conoce de la gratuidad de nuestro Dios, no sabe que a Dios no hay que comprarlo, solo recibirlo, solo aceptarlo, que lo de Dios viene todo por gratuidad y amor, inspirado en el amor, es don, es regalo, es gratuito.  Es el segundo descubrimiento de Naamán, por eso a él se le hacía difícil que ese Dios pudiera hacer algo por él. Y como no le pusieron una cosa difícil, aquí lo que estoy es perdiendo mi tiempo pues si no me exige nada,… ¡que profundo!

3.       Naamán prefiere irse, no recibir la gracia de Dios pues la idea de Dios no se le acomoda a la  del Dios Yavé, no se le acomoda ni a su gusto ni a sus esquemas, no se le acomoda a su cultura y a sus necesidades.  Tiene una idea de Dios y eso es un motivo para rechazarlo cuando Dios se le presenta de otra manera.  Esto es muy de nosotros cierto.

Vamos a ver cuáles fueron las razones y los motivos por los cuales el pueblo de Israel no aceptó a Jesús.

Aquí hay muchas que decir, por ejemplo:

1.       La concepción que tenían de Mesías, ellos esperaban un Mesías en medio de signos extraordinarios, todo el cosmos metido en ese momento en que llegara el Mesías iba a haber manifestaciones cósmicas, sensacionales  y lo que aparece no es una manifestación cósmica sensacional sino que aparece un niño como lo dice el Evangelio de Mateo.  Un niño acostado en un pesebre con su papá y su mamá.  En unas circunstancias especiales, en unas realidades especiales.  Un niño y un hombre de Nazaret, entonces tras de él no hay nada extraordinario, no hay signos de poder, señales extraordinarias y Él no las da.  Pues la cultura del tiempo exigía que si Él era el Mesías, entonces tenía que mostrar y tenía que actuar para poderlo seguir.  Entonces aquí hay un motivo para no seguir a Jesús, para resistirnos a la vida de Jesús y es este: Nosotros condicionamos el seguimiento y la adhesión a Jesús a su actuar de manera prodigiosa y milagrosa.  Si el Señor no me hace milagros, entonces no lo sigo, si veo cosas extraordinarias, entonces si lo sigo. 

2.       La que nos pasa tanto a nosotros.  Acostumbrarnos tanto a nuestro Dios.  Eso es lo del pueblo de Israel, este pueblo es muy religioso que tiene una idea muy clara de Dios, viene con una mentalidad tan diferente, pues vamos poniendo en duda lo que él es, además que nos hemos acostumbrado mucho a nuestro Dios.  La religiosidad ha matado la experiencia de Dios, eso es verdad, eso lo decían los profetas, ha matado su gloria, su grandeza, pues hemos puesto toda la relación con Dios en actos religiosos, y en ellos, Dios perdió toda su grandeza, todo su encanto, toda su fascinación.  Porque no hay allí una experiencia profunda de Dios.  Sin duda es el motivo más grande por el cual rechazamos a Jesús, ponemos tanta resistencia a entregarle la vida a Jesús, ese el gran motivo.

3.       Un motivo muy moderno y es la disculpa más normal para resistir a Jesús Que va a creer uno a Jesús si la Iglesia que es quien predica a Jesús  y está llena de pecado.  Esa es la de hoy.  En todo caso tenemos muchos motivos y muchas razones para rechazar a Jesús y para resistirnos a él.  ¿Cuáles son las tuyas?

Pero la invitación de la Iglesia la tiene sin duda el salmo de hoy.  Una oración, una actitud frente a Dios: Te deseo mi Dios, mi corazón te necesita como un ciervo clama por agua en medio del desierto, así mi vida clama por ti.  Esa es la invitación que nos hace la Iglesia.  Déjate llenar de necesidad de Dios.  Déjate llenar de sed de Dios.  Qué bueno que tu y yo le dijéramos hoy al Señor nuestro Dios, mi Jesús, Padre, mi vida entera tiene sed de ti, mi ser entero te desea, lo que más deseo es ver tu gloria,  es ver el esplendor de tu grandeza y de tu santidad, lo que más desea mi corazón es buscarte, encontrarte, llenarme de Ti y en eso está mi vida hoy, buscándote, encontrándote, quiero llenarme de fascinación por ti. Ven Dios y calma mi sed, mi necesidad de ti, ven y que yo quede tan satisfecho como cuando voy a un banquete  y quedo muy lleno.  Que yo me acerque a ti y mi vida se llene de alegría, una gran alegría por conocerte y escucharte.  Que eso sea lo mío mi Dios, que lo mío no sea resistirte, que no tenga motivos para resistirte, que tenga motivos para desearte cada día más, que bueno Señor que estás en medio de nosotros.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

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La buena noticia del día – jueves 5 de marzo 2015

Lee en el Espíritu

Jeremías 17, 5-10

Esto dice el Señor:
“Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que no disfruta del agua cuando llueve;
vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos.

El corazón del hombre
es la cosa más traicionera y difícil de curar.
¿Quién lo podrá entender?
Yo, el Señor, sondeo la mente
y penetro el corazón,
para dar a cada uno según sus acciones,
según el fruto de sus obras”.

Lucas 16, 19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas’. Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá’.

El rico insistió: ‘Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos’. Abraham le dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen’. Pero el rico replicó: ‘No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán’. Abraham repuso: ‘Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto’».

Comentario

Hoy nos ponemos existenciales.  La liturgia de la iglesia nos lleva a revisarnos a nosotros mismos. Es muy propio de la cuaresma.  Pienso yo que hoy nos está diciendo examinemos la vida desde tres puntos:

  1. Dice la Palabra: “maldito el hombre que confía en el hombre”, nos lleva a reflexionar, ¿cuáles son tus seguridades? Es un llamado a revisar cuáles son las cosas y situaciones en las que ponemos nuestra mayor seguridad, en lo que hacemos fundamento de nuestra realización personal y de nuestra felicidad. En qué basamos nuestra vida, cual es el fundamento. Lo nuestro es la inseguridad, eso sí, por qué tanta necesidad de apoyarnos en los otros, en las cosas o en las situaciones?  Hay una constante de inseguridad que nos lleva afanosamente a agarrarnos de las personas o de las cosas o de las situaciones, como si eso fuera elemental en nuestra vida, como si fuera natural. Todos los días buscamos apoyos y seguridades, certezas y ahí se nos juega la vida.  Nos dice el profeta que es muy oportuno revisar nuestras seguridades y nuestros apoyos, es muy oportuno velar porque no estemos fundamentando la vida asiéndonos de falsas seguridades, de cosas y situaciones débiles y pasajeras.  La pregunta que nos viene de la Palabra de Dios es esta: Y tú en que has puesto tu confianza, a qué te aferras, en qué has puesto tu seguridad, es lo que nos dice la Palabra de Dios.  Qué crees qué es lo que te da estabilidad, seguridad y confianza.  Ojo no te estés apoyando en algo débil, en una falsa seguridad. La fe para los profetas era una sola cosa: Poner la seguridad en Dios, la fe es un acto de confianza total en Dios,  Él es mi roca, mi fortaleza, mi certeza, mi más alto escondite.  Hay cantidad de expresiones en la Biblia que anotan a que tu confianza y seguridad sea el Señor, que el Señor es una confianza, una seguridad, un apoyo que no defraudará.  Dios nunca va defraudar nuestra confianza puesta en Él.  Y la fe consiste en esto, para todos los profetas, para Isaías que es el profeta de la fe, la fe consiste en volcar toda la confianza, en poner todo el apoyo y el sitio de seguridad a Dios.  ¿Tú en qué estas apoyado? Hoy es un día para revisar esto.  Dice el texto.  “Bendito el hombre que confía en el Señor”, que pone en él su apoyo, el fundamento de su vida.
  1. Dice el salmo: “Dios protege el camino de los justos”. Hoy también nos propone la Iglesia esta pregunta: ¿Hacia dónde estamos dirigiendo la vida? ¿Cuál es la finalidad en tu vida?  Terminamos en el lugar que escogemos con nuestras decisiones.  Eso es lo del rico Epulón y el pobre Lázaro. Nosotros terminamos estando en el lugar que evocamos con nuestras acciones.  Lo que haces, ¿hacia adonde te está llevando?¿ cuál será el resultado de lo que estás haciendo hoy?  Es que las lecturas de hoy nos ponen existenciales, de cara frente a la vida.  Revisa eso, ¿a dónde vas a llegar? Pues a donde las decisiones que tomas hoy, te impulsan. Es necesario que nosotros revisemos la finalidad de nuestras acciones.  Aquí Dios siempre nos ha pedido tener unas metas fijas, unos proyectos de vida fijos. Cuaresma también es tiempo de revisar nuestros proyectos, poner los ojos en la meta a la que queremos llegar y hacer los cambios necesarios para lograr la meta a la que queremos llegar.  ¿Nos estamos esforzando lo suficiente para llegar a donde aqueremos llegar? ¿ Las acciones que estamos emprendiendo, nos van a permitir conseguir lo que queremos conseguir o nos van a llevar a otra parte?.  En cuaresma se revisa la vida, se revisan las opciones.  En cuaresma se visualiza para donde va.  Por eso cuaresma tiene que ser un tiempo realmente dirigido por el Espíritu Santo, es el Espíritu  Santo el que nos permite discernir para tomar las decisiones acertadas.  Es tiempo de apertura al Espíritu.
  1. Es necesario buscar lo esencial. Cuaresma es un sitio para definir si lo que estoy haciendo es lo esencial o lo superficial. Ojo con los que se la pasan banqueteando procurándose lujos, fama, ¿realmente esto es esencial?, las cosas que haces, a lo que le estás gastando esfuerzos y mucho tiempo es lo esencial, lo que te va a producir felicidad es lo esencial. Y qué tal la adhesión a papá Dios, el sentirte amado, sagrado, qué tal, ¿lo has descuidado?  Si´, mucho gimnasio, es importante, vestir bien, es importante, pero eso no es lo que da la dignidad, eso no es lo que da el ser.  Entonces qué es lo esencial en tu vida.  ¿Qué tal la libertad? Muchos apegos.  Qué tal la esperanza?  Estás dejando huella en tu vida, ¿Qué huella estás dejando?  Que tal el perdón, la capacidad de perdonar, ¿le estás trabajando a eso? ¿Eso si lleva a la vida y a la paz?  ¿Te dedicas a las cosas del Espíritu? Eso lleva a la vida y a la paz.  Ojo a lo que le das prioridad en tu vida. Cuaresma es un tiempo para meditar qué cosas son esenciales, qué es realmente importante en mi vida para que me lleve a un camino de paz y de gozo.

Señor, penetra nuestro corazón, sondea nuestras entrañas, examina nuestra mente, examina nuestra vida con la acción de tu Espíritu y así hacernos consientes de hacia dónde dirigimos nuestra vida, cual es nuestro propósito, cual es nuestra meta, cual es nuestra seguridad; acaso nuestra seguridad, nuestra certeza es la que nos propone el mundo o la que tu nos propones.

Escrito por: Fabio Espinosa Alzate

Reflexiones diarias de las lecturas del día, realizadas por el teólogo Fabio Espinosa, en su programa radial “La Buena Noticia del día”, que se emite todos los días a las 6:00 am y a las 6:30 pm por la Emisora Minuto de Dios Medellín 1230AM.

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